Las bolas de cera y las estampitas, la sensación de la Semana Santa para los más pequeños


Los niños cordobeses aprovechan el paso de las cofradías para pedir tanto a nazarenos como a costaleros cera para sus famosas bolas y estampitas

Ya se ha convertido en tradición el finalizar la Semana Santa con un buena bola de cera compuesta por la cera restante que va cayendo de los cirios de los nazarenos que realizan su estación de penitencia. Para gustos, los colores, y desde luego son muy diversos los que se pueden observar en estas manualidades cofrades que hace mucho más ameno para los pequeños el transitar de las cofradías, sobretodo, las que tienen un amplio número de nazarenos. Eso sí, se debe saber en qué momento pedir la cera y, también, cuáles son las hermandades que tienen totalmente prohibido interactuar con el público asistente y, por lo tanto, dar cera a los más pequeños.

Niña pide cera a un nazareno del Descendimieinto. /Foto: LVC
Niña pide cera a un nazareno del Descendimieinto. /Foto: LVC

Son las hermandades de capa, de blanco, o de bulla, dependiendo del término que le atribuya cada personas, las que sí suelen colaborar con estos niños en hacer más amplias sus bolas de cera. Las hermandades de silencio, de negro, o solemnes, aunque algunas lo hagan, no tienen permitido realizar esta acción.
En realidad, el nazareno está haciendo está haciendo estación de penitencia, un momento de recogimiento, por lo que ésto no debe realizarse en ningún caso, pero “siempre que sea porque los niños disfruten también de la Semana Santa se permite”. Cuidado, ya que muchos hacen trampa y ya traen la bola preparada desde su casa, con alguna vela de su domicilio. Ésto no vale, lo ideal es formar una buena bola de papel de platina y rellenarlo con la cera sobrante de los cirios.
Por otro lado, otra de los principales atractivos de la Semana Santa para los más pequeños han sido “las estampitas”, como viene siendo habitual en los últimos años. Todo comenzó con la tradición de los costaleros y nazarenos que compraban tacos de estampas en sus hermandades para repartirlas, en momentos ocasionales, durante su recorrido. Sin embargo, conocedores de esta tradición, los pequeños ya están más que preparados y con la vista fija en poder captar algún costalero que le responda de forma positiva a la pregunta “costalero, ¿tienes una estampita?”.
“Si todo esto sirve para que los niños empiecen a involucrarse y a amar nuestra Semana Santa bienvenido sea”, afirman algunos nazarenos que ya han realizado su estación de penitencia. Por otro lado, los costaleros son más reacios al tema de las estampas. Según dicen, “resulta un poco agobiante que al salir de un relevo, cuando estás deseando tomar aire los niños casi no te dejen pasar pidiéndote estampas”. Sin embargo, al final, todos coinciden en que lo que hay es que cuidar esta celebración y acercar a los niños a la misma, así que tienen claro que “aunque no se lleven estampas hay que mirar con cara amable al pequeño y contestarle siempre, porque ellos son el futuro”.
 
 

1 Comentario

  1. Somos pocos pero existimos los que hacemos penitencia y no solo por pasear con cirio y distraer a los niños para que los papas estes tranquilos

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