El callejero que sólo un cordobés entendería


El parque de los Teletubbies, la calle de la Feria, el Puente Nuevo o la calle de Simago son algunos ejemplos de este callejero sólo entendible para los cordobeses

El cordobés tiene palabras que únicamente llega a entender él, con sus propios significados. Son palabras aprendidas de generación en generación, que han pasado de padres a hijos y que han sobrevivido a lo largo de la historia. Estos vocablos dificilmente podrían encontrarse en un diccionario y si aparecen, su significado, sin duda, será bien distinto a la connotación que le da la gente de Córdoba. Sin ir más lejos, por ejemplo, la palabra empanada, una vez buscado su significado en la RAE, la definición es “Dicho de una habitación de una casa, masa de pan rellena de carne u ocultación o enredo de un negocio, con intención fraudulenta”. Sin embargo, en esta tierra la palabra empanada también se utiliza como adjetivo para definir a una persona que no se entera de nada.

Calle San Fernando. /Foto: LVC cordobés
Calle San Fernando. /Foto: LVC

Lo mismo ocurre con nuestras calles. Seguramente, si un turista preguntase por una calle en concreto la mayoría de los residentes de Córdoba no sabrían su nombre real, sino por el que se la conoce. De esta forma, este artículo muestra algunos de los ejemplos de esos emblemáticos lugares que, como pasa pasa en los pueblos, son más conocidos por su mote o nombre popular que por su nombre real. Así, es algo habitual que la gente quede para tomarse algo en “la plaza grande”, esa que anteriormente era una plaza de toros, la que tenía un mercado en su centro y que es una de las más populares de la ciudad, la plaza de la Corredera. Sin embargo, al buscar en un mapa el término de “plaza grande” se podrá comprobar como no aparece.
Habrá que afinar un poco más para explicarle a un turista como llegar desde la plaza de las Tendillas hasta la Mezquita-Catedral, ya que muchos, seguramente, los envíen por la “calle de Simago”, cuando realmente es la calle Jesús María. El motivo no es otro que el antiguo centro comercial que ocupaba esa calle y que les sirvió a los cordobeses para denominarla, algo que hoy en día todavía ocurre. Habitual es también la denominación de la calle de la Feria, nombre antiguo que recibía la actual calle San Fernando y que, aún, muchos vecinos de Córdoba siguen utilizando.
Puente de San Rafael. /Foto: LVC cordobés
Puente de San Rafael. /Foto: LVC

Nada mejor que pasar una tarde al sol disfrutando de un paseo por el “parque de los Teletubbies”. Eso sí, si se hace esta propuesta a alguien que no es de Córdoba, habrá que explicarle que en realidad son los jardines Madre Coraje, ya que se le podría pasar la tarde buscando en un mapa dónde estaría este lugar. Por supuesto, una vez después del paseo por estos jardines, nada mejor que un refresco y una taza de caracoles en “la plaza del Alpargate”. Esta vez, también habrá que aclarar que esta plaza en realidad es la plaza Cristo de Gracia.
El número de puentes que en la última década ha ganado la capital cordobesa también puede llevar a confusión, ya que muchos cordobeses aún denominan al puente de San Rafael como el “puente nuevo”, cuando en realidad no es su nombre y, ni siquiera, es el último construido. Precisamente, según explican algunos vecinos esta denominación surge “de la diferenciación que se hacía entre el puente Romano y éste, al primero era definido como el viejo y al de San Rafael como el nuevo.
Plaza de Capuchinos. /Foto: LVC cordobés
Plaza de Capuchinos. /Foto: LVC

Éstos son sólo algunos ejemplos del callejero que sólo un cordobés entendería. Hay muchos más, como la “plaza del Cristo de los Faroles”, que en realidad es la plaza de Capuchinos; “la Casa del Viejo”, cuando en realidad es el barrio de San Basilio; o “la cuesta del Reventón”, cuando su nombre real es carretera de las Ermitas. Así mismo, si alguien que no es de la ciudad preguntase cómo llegar al hotel Eurostars Palace, situado en la glorieta Cruz Roja, muchos dirían “eso es el Meliá”, antiguo hotel que ocupara ese espacio, y si quieren afinar un poco más. seguramente lo denominen como “el oxidao”, por la curiosa estructura que cubre su superficie. Esto de “oxidao” también ocurre con el puente de Miraflores, por el mismo motivo.
El ingenio, la imaginación son aspectos fundamentales en la creación de estos nombres que, seguramente, seguirán pasando de generación en generación y a los que se unirán a otros nuevos que ya empiezan a surgir, sino, al tiempo.

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