Córdoba, ciudad elegida por la Orden de la Buena Gente


Nuestra ciudad acoge a un grupo de amigos de toda España que bajo el nombre de "La Orden de la Buena Gente" sostiene un interesante proyecto cultural y gastronómico

La  Orden de la Buena Gente, si bien ya comenzaba a dar señales de vida anteriormente en La Jara, en el hogar de María y Gonzalo, es en el año 2.010, cuando nace oficialmente en el Cerro Obregón. En un principio eran varios los grupos los que se reunían, siempre en la unión que da la amistad y las ganas de pasarlo bien alrededor de un buen guiso, un buen arroz… Fue hace dos años cuando la Orden dio un salto cualitativo sin precedentes. La convivencia en el Cerro, comenzó con un desayuno de la tierra y una revolucionaria propuesta cultural, gastronómica y artística, que nos enamoró definitivamente, nos hizo sentir orgullosos de la pertenencia a la Orden y de formar parte de una amistad sin fronteras.
Los miembros de la Orden proceden de Sanlúcar de Barrameda, Rota, Valladolid, Madrid, Jerez, Palencia, Zaragoza, Pozuelo, Alicante, Bargaedo, Cádiz, Sevilla, Badajoz, León, Gijón, Arcos de la Frontera, Marchagaz, Córdoba, Sotogrande, Rosario (Argentina), Getxo, Marbella, Lima (Perú), Donosti, Santiago de Compostela, La Coruña, Chiclana, Zamora, Carrascal de Barregas, Úbeda, Alcázar de San Juan, Guadalajara, Palas de Rei, Cartagena, Portugal, Guijuelo, Salamanca, El Puerto de Santa María, Santander y Winchester (Reino Unido).
En estos dos años han sido varios los eventos que se han organizado en diferentes puntos de nuestra geografía y este mes de noviembre era Córdoba la ciudad elegida que abría sus puertas a este grupo tan especial. Y Córdoba tenía que ser. Su historia, su cultura, su monumentalidad y su gastronomía se conjugaron en una cita ineludible. En palabras de Manuel García Ganaza, uno de los miembros de la Orden, venido desde Jerez, “jamás hasta la fecha se ha celebrado un evento con tanta presencia y contenido como el que hemos vivido este fin de semana. Y ha sido como si el ilustre Séneca, conocedor de la convocatoria, embrujado por nuestros valores y queriendo formar parte también de nuestra Orden, hubiese inspirado al comité organizador, con Gonzalo a la cabeza, para proporcionarnos un fin de semana inolvidable”.
buena-gente-2Manuel nos cuenta así su experiencia:
“La cita comenzó en la tarde del viernes en El Mercado de la Marquesa, magnífica elección. Esta Casa Palacio del siglo XVII, convertida en mercado gastronómico, bajo la dirección de Pedro Pablo Fernández, fue ideal para la recepción, los entrañables saludos, la entrega de los pañuelos, polos, credenciales… y prepararnos para uno de los momentos estelares, vivir el espectáculo del Alma de Córdoba. Nunca habíamos vivido y disfrutado de la Mezquita de Córdoba, como hasta la noche del viernes. Fueron capaces de hacernos fluir entre sus columnas, sus arcos, sus muros, de iluminarnos sus misterios, de transportarnos en el tiempo, imaginarnos entre los 40.000 fieles para los que fue levantada y hacernos sentir parte de su historia.
A continuación se celebró una cena de hermanamiento en La Cazuela de la Espartería. Pepe y Loles Salamanca, nos abrieron las puertas de su casa para compartir con nosotros su arte gastronómico. Que ricos, salmorejo, albóndigas de la abuela, tortillitas de espárragos, brocheta con gambas, croquetas de champiñones… El momento estelar lo protagonizó el ensayo general del que ya será para siempre nuestro himno “Todos los besos. Barquito de Vela”.
La jornada del sábado se inició en la Plaza de las Tendillas, para poner rumbo a otro de los momentos importantes, la visita al Palacio de Viana, de la mano de Leo, su director y Gema, guías de excepción e ilustradores de un Palacio sin igual. Disfrutamos de sus patios y jardines y pudimos sentirnos invitados en sus preciosos salones y dependencias. Cinco siglos, 12 patios e infinitas sensaciones.
Al salir del Palacio pusimos rumbo a Las Beatillas, del entrañable Antonio Sánchez, que nos agasajó con una deliciosa tortilla, japuta en adobo y boquerones muy frescos y sabrosos. Allí nos esperaba un placer sensorial, de la mano de Juan Manuel Luque, consejero delegado de la Almazara Alcubilla, que nos deleitó con una lección magistral y cata de aceite de oliva.
Empapados ya del alma y el sentir de Córdoba, Marielo nos regaló un idílico paseo por los bellos rincones de la Judería teniendo como destino final, un momento gastronómico muy importante de la cita cordobesa, el almuerzo en Casa Pepe. Miguel Cabezas y Lola Carmona, regentan este establecimiento que forma parte de la memoria y los recuerdos de varias generaciones de cordobeses y desde ahora también de la nuestra. Muy agradecidos estamos a Rafael Gutiérrez, por su profesionalidad y calidad del servicio y a Toñi por su magnífica atención y gestiones. Siempre recordaremos el sabor de ese gran jamón ibérico de bellota, ese queso rociado con aceite de oliva virgen extra y acompañado de unas almendras tostadas, ese salmorejo con jamón, las piruletas de berenjena con miel, los cartuchos de bacalao, el flamenquín ibérico…. Todo ello regado con extraordinarios vinos llegados desde todas las bellas tierras de origen de la Orden que fueron presentados con todos los honores por cada una de las delegaciones, que procedieron a un hermanamiento de denominaciones. Manzanilla y Cream del marco de Jerez, Ribera, Rueda, Cigales, Campo de Borja Aragón, Cariñena, Calatayud, Tkakolí, Madrid, Extremadura, Alicante y Sidra Asturiana. A continuación se procedió a la entrega de los diplomas de agradecimiento. Los nuevos miembros de La Real e Ilustre Orden de los Caballeros y Damas de la Buena Gente procedieron al solemne juramento en su incorporación y simultáneamente todos lo renovamos. Seguidamente el comité organizador de Córdoba procedió a entregar el relevo a Badajoz.
Desde allí se puso rumbo al Puente Romano para vivir uno de los momentos más emotivos, donde las aguas procedentes de los ríos Pisuerga, Manzanares, Ebro, Huerva, Urumea, Tormes, Huebra, Rio Verde, Guadiana, Itchen Winchester, Guadalete, Duero, Piles, Gaduares y Campobuche, la del propio Guadalquivir en su estuario sanluqueño, y la de los mares Mediterráneo y Cantábrico, se unieron en un abrazo de amistad para bautizar el majestuoso Guadalquivir. Que grande habrá sido el momento en el que todas unidas, como símbolo vivo de nuestra Orden, han llegado a Sanlúcar para fundirse con el gran Océano. Nuestro Gran Maestre consiguió emocionarnos y alegrar nuestra alma en el momento de cantar el himno acompañados de dos entrañables músicos locales.
buena-gente-3El final del día lo pusimos en los Patios del Mercado de la Marquesa, con cena a gusto de cada uno, flamenco, futbol, y sobre todo mucha alegría y dosis rebosantes de amistad.
Llegó el domingo y tocó poner el colofón a un fin de semana para recordar y enmarcar. Que mejor manera de hacerlo que con una visita de lujo a las Caballerizas Reales, y digo bien porque de lujo nos instruyó Eduardo Agüera. La visita tuvo su continuación disfrutando del magnífico espectáculo de caballos.
Gonzalo me pedía escribir una crónica de este evento. Y nunca fue más placentero para mí hacerlo, pues solo he tenido que dejar fluir las intensas emociones que hemos vivido juntos estos días. Sin lugar a dudas el nombre de nuestra Orden de Caballeros y Damas de la Buena Gente, es el mejor y más ajustado a la realidad que podíamos haber pensado nunca, pues mayor alegría, amistad sincera y buena gente es imposible encontrar.
En Córdoba tenía que ser.