Una dieta más sana reduce el riesgo de padecer diabetes


Un trabajo de la UCO, el Imibic y el Hospital Reina Sofía y de la Universidad Tufts de Boston comprueba los beneficios en tres poblaciones de diferente procedencia

Un tercio de la población tiene escrito en su ADN las instrucciones para poder desarrollar diabetes a lo largo de la vida. Una alteración en un gen puede producir este trastorno metabólico, sin cura conocida y que altera la forma de vida de quien lo padece. Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba (UCO), el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la Universidad Tufts de Boston (Estados Unidos) en tres poblaciones de diferentes procedencias (mediterráneos cordobeses y bostonianos tanto de origen anglosajón como puertorriqueño) ha mostrado que una dieta que sustituya las grasas de origen animal por carbohidratos reduce significativamente el riesgo de que los portadores de la mutación desarrollen la enfermedad. El hallazgo abre la puerta a un tratamiento preventivo orientado a este colectivo de personas.

Instrumentos para diabéticos. /Foto: LVC diabetes
Instrumentos para el tratamiento de diabéticos. /Foto: LVC

Cualquiera puede desarrollar diabetes a lo largo de la vida. El trastorno metabólico supone una importante losa para la calidad de vida del paciente. Le obliga a controlar de por vida sus niveles de glucosa en la sangre y a recurrir a pinchazos de insulina. De no seguir estos cuidados, la enfermedad puede tener consecuencias en la visión, el riñón o los vasos sanguíneos. También es uno de los factores que pueden ocasionar un infarto grave de miocardio y, en el caso de haber padecido uno, es un factor de riesgo importante para que suceda otro episodio cardiovascular serio.
El investigador principal del trabajo, José López Miranda, ha explicado que “nuestro objetivo es controlar la aparición de la diabetes preferiblemente desde una actuación preventiva”. Por su parte, su compañero de investigación, el doctor Pablo Pérez Martínez, ha añadido que “la dieta es un factor que interactúa con otros, entre ellos los genéticos a la hora de determinar el riesgo de desarrollo de la diabetes”. Por ello, el conjunto de investigadores clínicos mantiene cinco líneas en el campo de la diabetes, centrados en la de tipo II, que supone entre el 90 y el 95 por ciento de los casos.
En este marco, el equipo cordobés ha desarrollado un estudio con el fin de determinar estos factores de riesgo que dan lugar a la resistencia a la insulina. En un trabajo publicado recientemente en la primera revista del sector, The American Journal of Clinical Nutrition, se prueba a través de un metaanálisis que una dieta más saludable puede reducir el desarrollo del trastorno metabólico.
Mayor riesgo de infarto entre diabéticos
El experimento nació hace ocho años bajo la denominación de Cordioprev entre pacientes del Hospital Universitario Reina Sofía. A partir de muestras de pacientes que habían padecido un infarto grave de miocardio, se analizó la posibilidad de que volviera a suceder este accidente cardiovascular. En cinco años, el 30 por ciento de las personas vuelven a tener un evento de este tipo, pero entre las diabéticas el riesgo se incrementaba hasta el 50 por ciento. Además, estos pacientes son mayoría entre los atendidos por esta lesión cardiaca tenían altas tasas de azúcares en la sangre asociadas al trastorno metabólico. Entre el 38 y el 40% ya habían sido diagnosticados de diabetes, y entre el 19 y 20 por ciento se detectó la enfermedad durante la intervención del miocardio.
Enferma comprueba el nivel de glucosa. /Foto: LVC diabetes
Enferma comprueba el nivel de glucosa. /Foto: LVC

El equipo investigador analizó los factores por los que se desarrolla la diabetes, para evitar tanto las consecuencias en la vida cotidiana de las personas susceptibles a adquirir el trastorno como para reducir las afecciones cardiacas. Uno importante es la alteración de un gen. Se estima que un tercio de la población dispone de esta modificación genética. Se propuso una dieta que reducía la cantidad de grasas de origen animal, denominada saturada, y se substituyó por carbohidratos para portadores identificados en Córdoba. En el laboratorio se observó que la nueva alimentación modulaba el mecanismo de la glucosa, lo que incrementaba la resistencia a la insulina. “La relación observada es lineal, a mayor disminución de grasas saturadas en la dieta, el riesgo de desarrollo de diabetes se puede reducir hasta el 30 por ciento en estas personas susceptibles de desarrollar diabetes”.
Con el fin de universalizar el estudio, se trasladó el experimento a dos poblaciones con hábitos alimentarios y orígenes diferentes. Un equipo de la Universidad Tufts de Boston replicó el estudio en ciudadanos de origen anglosajón en un primer trabajo y en emigrantes de origen caribeño en una segunda estancia. Los resultados concordaban con los estudios previos realizados en la población cordobesa.

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