Cada flor, un recuerdo para los que no están


Coincidiendo con la festividad de los Difuntos cientos de cordobeses asisten a los cementerios de San Rafael y de Nuestra Señora de la Salud para dejar flores a aquellos que ya no están

Históricamente la tradición de llevar flores a los difuntos cuenta con muchos siglos de antigüedad. Según algunas opiniones, al velar a los muertos durante varios días y como la descomposición afectada al cadáver haciendo que este desprendiera un olor bastante desagradable se colocaban flores para disimularlo. El ser humano, también, ha estado unido a las flores desde siempre, según parece, la primera sepultura a la que se llevaron flores puede datar de hace más de 10.000 años, en Israel. En este lugar, se han descubierto restos de plantas de colores en unos enterramientos de la Edad de Piedra pertenecientes a una cultura llamada Natufiense. Así, se localizaron cuatro tumbas, que tenían entre 11.700 a 13.700 años. Hoy en día, en el siglo XXI la tradición continúa.

Mujeres dejan flores a los difuntos. /Foto: LVC
Mujeres dejan flores a los difuntos. /Foto: LVC

Miles de cordobeses asistirán estos días previos a la festividad de los Difuntos a los dos cementerios de Córdoba- Nuestra Señora de la Salud y San Rafael– para conmemorar a aquellos que ya no están dejando en sus tumbas ramos de flores. Por ejemplo, María López nos ha contado que, “desde que su madre falta, siempre ha venido este día con un ramo de rosas, que eran sus flores favoritas”. López, ha explicado que “esto se convierte en un recuerdo, que en cada flor lleva un mensaje para su madre y que, de una forma u otra, siempre se siente mucho más tranquila después de este emotivo momento”. También, Rafael Pérez es otro cordobés que sigue esta tradición y ha insistido en “que en el momento en el que él falte le gustaría que sus hijos hiciesen lo mismo”.
Flores. /Foto:LVC
Flores. /Foto:LVC

Rafael Romero es el de los que más saben del tema de las flores. Romero es dueño de la floristería Romero, que se encuentra justo en frente del cementerio de San Rafael. Así, el propietario de este establecimiento ha explicado que “la floristería, ocho o diez días antes, empieza a trabajar en este sentido, aunque antes eran 15 días”. Según ha confirmado, “la gente ahora prefiere las flores artificiales a las naturales”, el motivo es que “hay las personas llegan con un poder adquisitivo menor,van al cementerio, les ponen los ramos de tela y cuando viene otra vez es para motivos especiales -santo, aniversario de la muerte-, entonces, la venta antes era de flor natural todo el año y ahora lo que se vende es la tela de vez en cuando”. De esta forma Romero, ha añadido que “esta es la crisis que tiene ahora mismo la floristería”.
En cuanto a la elección del color de flores “hay diversidad de gustos, aunque suele predominar el blanco, el malva y el morado, pero cualquier color gusta hoy en día”, ha aclarado Romero. En lo referente al tipo de flor “hay también variedad, todo depende del bolsillo, lo más normal son los claveles, gladiolos, la gerbera o los nardos, que también se están vendiendo mucho”. Frente a esto, las rosas serían lo más caro, aunque también hay gente que se las llevan”, ha explicado el florista. Lo que sí está claro es que la intención del cliente siempre es la misma: guardar en cada flor un recuerdo y en cada pétalo un mensaje a esa persona que ya no está.
 
 

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