Guerra a las toallitas húmedas


El problema está en que necesitan meses para poder degradarse y mientras tanto ocasionan graves problemas tanto en los domicilios como en las infraestructuras públicas de saneamiento

Una inocente toallita húmeda, que tiene mil usos en la higiene diaria, es tremendamente dañina si se elimina a través del inodoro porque no es biodegradable. Las empresas de saneamiento de las ciudades se encuentran cada vez con más frecuencia con unos volúmenes ingentes de este residuo que no se disgrega en el agua y que a menudo provoca que haya que llamar a las empresas especializadas en desatasco de bajantes.

Campaña contra la eliminación de toallitas en el WC.
Campaña contra la eliminación de toallitas en el WC. /Foto: LVC

El problema está en que las toallitas húmedas necesitan meses para poder degradarse y mientras tanto ocasionan graves problemas tanto en los domicilios como en las infraestructuras públicas de saneamiento. Por este motivo, la Plataforma por un río vivo ha convocado este sábado un acto en Córdoba, junto al embarcadero de El Arenal, para concienciar a los cordobeses de ese problema.
Este colectivo ha señalado que un ejemplo en la ciudad es lo que ocurre en el arroyo Pedroches donde “sistemáticamente cada vez que caen cuatro gotas las cloacas entran en carga y las aguas fecales entran al río por los aliviaderos”. Estas aguas, “además de llevar materia orgánica, arrastran toda la suciedad que en las calles no fue recogida, los residuos sólidos que se arrojan al water, especialmente y, por supuesto, toallitas”. ¿Y adónde va a parar todo esto? Pues al Guadalquivir. “La mayoría de ellas van directamente al río para tapizar su fondo, otras quedan atrapadas en el canal que circula en paralelo al Balcón del Guadalquivir, evidenciando las suciedades que la naturaleza no puede reciclar en un corto periodo de tiempo”, añaden.
Esta plataforma reclama que las administraciones obliguen a las empresas fabricantes de toallitas húmedas a que indiquen en sus envoltorios que está prohibido eliminarlas a través del inodoro y, además, piden que Emacsa realice una campaña informativa para que los cordobeses conozcan los daños que ocasiona esta práctica.
El problema radica en el materia con que están fabricadas, que no se degrada en el agua con la facilidad con que lo hace, por ejemplo, el papel higiénico. Las toallitas húmedas, por su composición, a su paso por las bombas y filtros de retención, se deshilachan, se trenzan y acaban obstruyendo, atascando y dañando la maquinaria.

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