¿Debemos preocuparnos ante el tan comentado otoño económico?


El primer indicador que nos muestra el declive es el PMI industrial, que ya se encuentra por debajo de los 50 puntos básicos (48,7)

Otoño.
Otoño.
Otoño.
Otoño.

La euforia veraniega va llegando a su fin, y con ella, todas las expectativas de crecimiento y recuperación se disipan. Cifras récord en reservas hoteleras, excelentes ventas en restauración y otros servicios podrían ser la antesala de un final de 3 trimestre y un completo 4 trimestre realmente positivos para nuestra economía, pero, ¿Por qué muchos organismos internacionales y nacionales, y medios de comunicación auguran todo lo contrario? En un contexto internacional de crisis inflacionista y posible cese de las importaciones de gas desde Rusia, ¿Podemos confiar en los fundamentos de la economía española?

Como comenté en artículos anteriores, lo preocupante para nuestra economía no va a llegar en otoño. Otra cosa bien distinta es el experimentar un frenazo en seco, eso según nos muestran los indicadores, si se va a producir al llegar el otoño, pero la recesión y los momentos más complicados los viviremos en la primavera de 2023.

El primer indicador que nos muestra el declive es el PMI industrial, que ya se encuentra por debajo de los 50 puntos básicos (48,7), cosa que significa una fuerte contracción en uno de los sectores líderes de la economía como es el sector manufacturero industrial, el cual, lleva ya varios meses destruyendo empleo. Hace más de 4 años (sin contar la pandemia) que no teníamos un nivel tan bajo en este indicador. Por aquel entonces muchos no recordaran que nos encontramos en un momento de muchas tensiones comerciales a nivel internacional y una ralentización muy fuerte de nuestra economía.

El segundo es el mercado laboral, el cual, presento el pasado mes de julio los peores datos desde hace más de 20 años. Llevábamos semanas, incluso meses en este medio hablando de que los datos de empleo no reflejaban la imagen fiel de lo que estaba ocurriendo y que tarde o temprano darían la cara. Un dato que nos muestra la fragilidad de nuestra economía y que nos hace entender porque hay tanta preocupación con el otoño es que; El 50% del empleo creado en el último año depende del sector turístico.

El tercero es el PIB, indicador que se ha revisado en varias ocasiones para rebajar las expectativas de crecimiento del país. PIB=Consumo + Inversión + Gasto público + (Exportaciones-Importaciones).  El consumo no hace más que desplomarse, es tan así que, más de un 25% de los consumidores tiene previsto reducir lo que gasta en un buen número de categorías. La inversión se ha frenado debido a los enormes costes de producción, encarecimiento de crédito y la contracción de la demanda. El gasto público sigue aumentando y seguirá sobredimensionado debido a que el gobierno sigue aplicando políticas fiscales expansivas. Y por último, nuestra balanza comercial (exportaciones – importaciones) presenta un déficit comercial debido a la gran dependencia energética que tenemos del extranjero. Por lo tanto, si ninguna variable de las que compone el PIB muestra señales de expansión y solamente el gasto publico tira del carro de nuestra economía… No creo que sea algo positivo.

Por último, dos indicadores muy importantes y que van muy de la mano como son los tipos de interés y la inflación. Como adelantamos hace semanas en varias entradas, el BCE ha incrementado el precio del dinero en 50 puntos básicos y se prevé en el corto/medio plazo que sigan aumentando. Los aumentos de tipos de interés representan un freno de mano al crecimiento económico, que va a ser duro a la vez que necesario, muy necesario. Con respecto a la inflación, ya podemos ver síntomas a nivel mundial de que las presiones inflacionistas están descendiendo, debido a que, gran parte de los bancos centrales en especial, la Reserva Federal, han sido muy agresivos y han acelerado las subidas de tipos de interés en su economía, cueste lo que cueste, es decir, aun sabiendo que eso va a generar una recesión.

Como hemos podido ver, ya llevamos varios meses en los que los indicadores económicos más importantes nos muestran una ralentización importante, nos muestran un frenazo muy duro que no golpe, de momento. Todos los que hablan del sonado “otoño económico”, se refieren a que tras finalizar el 3 trimestre nuestra economía dejará de estar bajo los “efectos del turismo” lo que acrecentará nuestro declive y la llegada de la recesión.