Loyola y Refractaris suscriben un acuerdo para desarrollar proyectos de investigación


El convenio ha sido rubricado por Antonio María Pino, CEO de Refractaris y Gabriel Pérez Alcalá, rector de la Universidad Loyola.

Firma del acuerdo entre la Universidad Loyola y Refractaris./Foto: LVC
Firma del acuerdo entre la Universidad Loyola y Refractaris./Foto: LVC
Firma del acuerdo entre la Universidad Loyola y Refractaris./Foto: LVC
Firma del acuerdo entre la Universidad Loyola y Refractaris./Foto: LVC

La Universidad Loyola y Refractaris han suscrito un acuerdo marco de colaboración para desarrollar y trabajar conjuntamente en proyectos de investigación en el ámbito de la transición energética, el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático, con especial atención, igualmente al avance de la economía circular. 

Este acuerdo marco es coincidente con los objetivos estratégicos de Loyola y Refractaris, en materia de investigación, innovación, empresa, cambio de modelo energético y transformación social, y refuerza la actividad de ambas en dichos ámbitos, así como amplía sus actuaciones en el ámbito internacional. 

De hecho, Refractaris suele desarrollar gran parte de sus proyectos en los mercados internacionales donde lidera, a través de su ingeniería especializada en Alta Temperatura, el desarrollo termosolar con el diseño, construcción y ejecución del 90 por ciento de los escudos de protección de las torres de energía termosolar del mundo. 

Asimismo, Refractaris ha propuesto para su estudio y aprobación una nueva norma internacional de aislamiento térmico para plantas solares que ha sido aprobada y tramitada por la Asociación Española de Normalización (UNE), poniéndose en marcha un grupo de trabajo que, bajo la dirección de la empresa cordobesa, está formado por expertos de Estados Unidos, China, Alemania y España.

Por su parte la Universidad Loyola cuenta con una creciente y notable actividad investigadora en ámbitos como la optimización, supervisión y control en sistemas distribuidos, como las smartgrids (redes de transporte eléctrico) y las smartcities, además del desarrollo de la digitalización de la agricultura, dando pasos hacia la llamada Agricultura Inteligente. 

Por otro lado, posee una amplia trayectoria en materiales avanzados y catalizadores para la captura de CO2 y su conversión en productos de alto valor añadido, desarrolla rutas innovadoras para la conversión catalítica de biomasa a combustibles y químicos, la producción renovable de hidrógeno y diseño virtual de materiales para aplicaciones sostenibles. Todo ello se refleja en numerosas publicaciones científicas en revistas de prestigio internacional.

Con este acuerdo, ambos mejorarán sus proyectos de investigación intercambiando el valor añadido de los entornos académicos más prestigiosos y la práctica empresarial, intercambiado recursos y personas y llevándolos a la práctica y profundizarán en el desarrollo de la economía circular”.