La parroquia de San Ignacio de Loyola muestra su apoyo a la venta ambulante


En un comunicado, el Consejo Pastoral ha realizado propuestas para solventar la situación creada por las nuevas limitaciones por el coronavirus

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Mercadillo de Lucena./Foto: Jesús Ruiz, Gitanito
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Mercadillo./Foto: Jesús Ruiz, Gitanito

La crisis del coronavirus ha dejado en la capital cordobesa una serie de limitaciones y restricciones, que se vienen aplicando desde el pasado domingo. Sobre alguno de los efectos de las mismas se ha pronunciado -a través de un comunicado- el Consejo Pastoral de la parroquia de San Ignacio de Loyola, ubicada en el  barrio del Guadalquivir

“Entendemos que las autoridades tengan que adoptar estas medidas, buscando el bien de toda la ciudadanía”, ha comenzado el comunicado. Esto para apuntar que, “no obstante, queremos poner sobre la mesa una realidad que nos parece, como poco, marginada y menospreciada. Se trata de las familias que viven de la venta ambulante, lo que llamamos los típicos mercadillos, particularmente del que se instala junto a nuestra parroquia”. 

De ese modo, desde la parroquia se ha puesto de relieve que, “desde esta semana estas familias se ven privadas de la única entrada económica que sustenta sus hogares, y no entendemos por qué, desde las autoridades competentes, se ha hecho un esfuerzo por ayudar a otros sectores y a este colectivo la única solución que se le ofrece es cerrar su actividad”. 

Desde la parroquia han mostrado su alegría por el hecho de que a los establecimientos de hostelería del barrio se les haya permitido ampliar el espacio de los veladores, para poder seguir las medidas de seguridad. “Por eso, no entendemos por qué no se puede hacer algo parecido con el colectivo de venta ambulante”. 

Propuestas

En ese sentido, se ha sugerido que “se podría ampliar la zona donde se colocan los puestos. Por ejemplo todo el segundo tramo de la avenida Libertador Sucre podría acoger una considerable ampliación del mercadillo, sin estorbar para nada a los supermercados cercanos, ni a las líneas de Aucorsa. También se puede delimitar con vallas el espacio entre el lugar de tránsito de los compradores y los puestos, de modo que no haya más de dos personas comprando en el puesto, así como el hecho de que no se pueda manipular la mercancía por los compradores, mientras no sea efectiva la compra, como se hace en los comercios cerrados”. 

Y ha finalizado señalando que “creemos que es cuestión de querer buscar soluciones, buscando el bien de este colectivo tan golpeado por la actual crisis”. Y se ha mostrado el “apoyo y afecto a todo el colectivo de familias de venta ambulante, y nuestra llamada más insistente a las autoridades a encontrar, entre todos, las soluciones que ayuden a no empujar a una mayor marginación a los barrios y a los colectivos que, como del que estamos hablando, casi siempre son los últimos en ser escuchados en sus reivindicaciones más justas. Con la buena voluntad de todos, seguro que lo conseguiremos”. 

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