Lucena tiene un “cariz cultural radicalmente diferente” a Córdoba


Bocero: "Cometemos muchísimas veces el error de considerar que solamente hay determinadas actividades, de empresa o de negocio que aportan a la ciudad"

Vox policial lucena
Mercadillo de Lucena. /Foto: Jesús Ruiz, Gitanito
Ricardo Castilla y Paco Bocero./Foto: LVC

Cuando la crisis financiera de 2008 atacó a la economía global hubo una ciudad cordobesa que supo “reinventarse” a un nuevo modelo, para salir de ella rápidamente. Se trataba de Lucena, que hizo de la industria del frío su nuevo paradigma.

Ahora, la crisis del coronavirus esta atacando especialmente a la capital cordobesa, que ha tenido en el turismo a su gran activo. Con la movilidad mundial bastante reducida, el ejemplo de Lucena se antoja imprescindible para aplicarlo en la capital.

Para analizarlo hablamos con el profesor de Economía, Ricardo Castilla; y con el periodista especializado en la materia, Paco Bocero. El primero no duda en señalar que “Lucena ha sabido adaptarse rápidamente en momentos de crisis a nuevos modelos y actividades”. 

Castilla ha destacado que “Córdoba tiene unos excelentes empresarios, se ha demostrado en muchos momentos en que fuimos pioneros en la construcción. Todo esto nos lleva a remodelar el modelo económico, no ya a nivel coyuntural, sino estructural”.

“Tienen perfectamente claro que la actividad económica, ser empresario es bueno”

Es una cuestión de largo plazo, cultural y de mirar mucho a la ciudad. Cometemos muchísimas veces el error de considerar que solamente hay determinadas actividades, de empresa o de negocio que aportan a la ciudad, y otras que podían aportar a la ciudad, pues no. muchas veces las administraciones públicas no tienen en cuenta lo que ocurre en otras ciudades, que tratan de primar a sus empresas -en todos los sectores- para que de alguna forma -porque son las que crean el empleo- puedan actuar dentro de ella”, explica Bocero sobre la capital.

En ese sentido, el experto en economía recuerda que “nosotros estamos en una ciudad (por Córdoba) en la que tradicionalmente esa relación entre administraciones y empresas ha sido muy, muy difícil. Porque la desconfianza hacia la actividad empresarial ha sido latente”. 

En el lado opuesto, “en Lucena da igual qué orientación de gobierno haya, que alcalde haya. Tienen perfectamente claro que la actividad económica, ser empresario es bueno, no es malo. Es otro cariz cultural radicalmente diferente, si quieres antropológico”, concluye Bocero. 

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