Eduardo Bautista: “Si las cadenas de la calle Gondomar se fueran, el centro cierra entero al mes”


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Eduardo Bautista./Foto: BJ
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Eduardo Bautista./Foto: BJ

En el mes de septiembre, Eduardo Bautista cumplirá 46 años como comerciante. Propietario de la conocida tienda Cazorla, que se halla en Ronda de los Tejares, este empresario cordobés ha luchado denodadamente durante décadas para que a él y a sus compañeros de gremio se les apoye y dé lo que les pertenece. Por ello, Bautista ha estado presente en numerosas asociaciones que siempre declinó presidir y no le duelen prendas en señalar que ha habido representantes que han antepuesto su carnet de comunista y socialista, al de comerciantes.

Su continua lucha, que llega al día de hoy, lo convierte en una voz autorizada para diagnosticar la grave crisis por la que atraviesa el centro comercial abierto del centro de la ciudad. Pero también propone soluciones, como quedan expresadas en la siguiente entrevista.

-¿Cómo se inicia en el mundo del comercio?

-Comienzo en septiembre de 1973 en la tienda de la Fuensanta. Veniá de otra actividad. Llego a tener nueve establecimientos y en 1984 abro el de Ronda de los Tejares.

-Y ha estado en varias asociaciones.

-La primera fue Apepmeco, de la que fui fundador en la asamblea constituyente. He estado, hasta hace unos años, militando en numerosas asociaciones. Y ahora lo retomo, porque ha surgido este movimiento en el centro y lo he visto muy interesante, fresco, distinto… Haciendo una labor, sin cargo ninguno, de apoyo y orientación. Porque es mi vocación: defender el comercio y en lo que creo.

-Los comerciantes del centro, en especial los de la calle Cruz Conde, llevan denunciando varios meses el abandono municipal. Pero ¿cuáles son los orígenes del problema del comercio en Córdoba?

-El comercio estaba muy extendido por todos los barrios (Fuensanta, Edisol, Ciudad Jardín…) y había tiendas. Era de las primeras industrias de Córdoba. Cuando llevaba los convenios colectivos tenía datos de que el comercio en Córdoba tenía más de 16.000 empleados. Esto era importante, porque en aquella época el banco Santander no tenía ese número de empleados. Había un modelo de vida en que la gente entraba a trabajar en un comercio, se formaba y cuando se sentía preparado se independizaba. Vida, continuidad y desarrollo. Tuvimos la fatalidad de que en Córdoba se implanta una ideología. Una gente muy divertida, que empieza a implantar mercadillos, de forma ilegal. Porque la Ley de Venta Ambulante dice muy claro que se ejercerá en zonas desabastecidas. La ambulante iba a llevar productos a donde no había establecimientos. Pero lo implantan en Ciudad Jardín, que estaba llena de tiendas. Y truncaron esa evolución del comercio. De dos piernas, la venta ambulante le cortó una. Los negocios se quedaron solo con la temporada y, cuando pudieron ponerse todos los días llegaron a los productos perecederos y eliminaron las tiendecitas de barrio.

-Y llegan los centros comerciales abiertos.

Eduardo Bautista./Foto: BJ

-Nos agrupamos en centros comerciales abiertos (CCA), pero el Ayuntamiento no aporta su parte. En el Carrefour, por ejemplo, el propietario adecenta los aparcamientos, te da iluminación. Pero en los CCA el Ayuntamiento, que es el propietario, no ha hecho su parte nunca. Este tipo de centros no viven solo de los vecinos, necesitan un radio de acción más grande (El Corte Inglés se instala con un radio de acción de 80 kilómetros). Los CCA tienen que tener la posibilidad de llegar a otros sitios, pero si los restringes para los que viven en esa zona no se mantienen.

-¿Por qué sucede esta crisis en el centro?

-Aunque soy el creador de Centro Córdoba y promoví al primer presidente que tuvo, las asociaciones que ha habido no se han preocupado de reivindicar sus necesidades. Se han preocupado del aspecto lúdico (Shopping Night), pero no de solicitar la ayuda que debe prestar el Ayuntamiento. El problema del centro es acceso y aparcamiento. Ni locales caros ni locales baratos. Cuando el público piensa en su casa en una acción de compra tiene que pensar en coger el coche -en el autobús ni lo contemplan- y saber dónde lo va a dejar. Si va al Hipercor, por ejemplo, lo sabe. Aquí, no. Mientras no esté bien de aparcamiento, iluminación y acerado para que sea atractivo no vendrá la gente. Ni alquileres ni historias. Los alquileres van en función de la oferta y la demanda. Si no hay público, 1.000 euros es caro. Si lo hay, no son caros 5.000.

-Su diagnostico es pesimista.

-En 2005 dije, y está publicado, que quedaban cuatro calles mal contadas con cierta actividad. Hoy no nos queda nada más que una, que es la calle Gondomar. Mientras no hagan aparcamientos esto es inviable y el centro no va a ser centro comercial nunca. Llamarlo así es un eufemismo.

-Los hicieron en el Vial.

-Nos lo quisieron vender como aparcamiento para el centro. No era el sitio ni la forma, porque la gente es muy cómoda. Aquí, para cubrir cosas, se lanzan mantras. “Es que la gente quiere llegar con el coche a la puerta de la tienda”. No. la gente llega a un bar y quiere que le pongan la cerveza fresquita, porque sabe que existen neveras. No la quieren caliente porque saben que en el otro bar se la sirven fría. Pues lo mismo pasa con el aparcamiento y los centros comerciales.

-Han cerrado en estas décadas negocios, como se suele decir, de toda la vida.

-La gangrena -como yo le llamaba- comenzó en la Plaza Grande y subió por la Compañía. Cada vez es más difícil llegar, sobrevivir. Y cada vez hay menos vecinos en el centro, que consuman. Si no vienen de fuera, a quién le vendes.

-Cuando cae la noche y ve Cruz Conde y Ronda de los Tejares sin apenas luz, ¿qué piensa?

-Es para llorar todos los días. Si no eres duro, se te escapa una lágrima. La única luz que hay en Ronda de los Tejares es la que aportamos nosotros. Apagamos los escaparates y se queda un cementerio. A los que hemos luchado por esto, ver este abandono y cómo nos trata el Ayuntamiento es de auténtica pena.

-¿Por qué lo hacen?

Eduardo Bautista./Foto: BJ

-No quieren esto. Estamos hablando de la ideología comunista 100 por 100. Comunista fetén. La libre empresa no va con ellos ¿Cuántas empresas se han instalado en Córdoba en estas décadas? El primer episodio que recuerdo sucedió en los años ’80 con el proyecto de un parque acuático, cerca de Lagartijo. Una empresa holandesa, creo recordar, con socios de Córdoba hicieron el estudio, la prospección de agua, etc. ¿Está hecho? Ahí está abandonado el solar. Esa es Córdoba. Para obtener la licencia de un restaurante de comida rápida (KFC) ha habido que esperar tres años. No existe la libre empresa.

-Ha habido propuestas de iluminación navideña.

-Los problemas del centro no se solucionan con días sueltos. Ni con Shopping Night ni con Navidad. Tienes que vender todo el año.

-Y, ¿cómo se mantiene el centro entonces?

-Por la calle Gondomar y las cadenas potentes que están instaladas en ella. Y esas firmas no están en ningún barrio de Córdoba ni en ningún pueblo. Si quieres comprar en ellas, no tienes elección. Si quieres comprar en Zara no piensas dónde aparco, tienes que venir como sea. Si esas cadenas de la calle Gondomar cerraran, el centro cierra entero al mes. Aquí no venía nadie. Lo que hay ahora es totalmente ficticio, se mantiene con alfileres.

-¿Qué futuro le espera al centro?

-Lo único que lo puede salvar es un aparcamiento. Este es el mejor centro comercial que puede haber, porque a la gente le gusta pasear más por las calles que por pasillos. Pero aparcamiento, aparcamiento y aparcamiento… es la única solución. Si no, no le queda nada.

1 Comentario

  1. Cuanta razón tienes, Eduardo. Lo peor es que no hay visos de que todo esto cambie. Los cordobeses (sálvese quien pueda) se han empeñado en mantener a este montón de políticos ineptos en el ayuntamiento,un montón de incapaces que solo se han preocupado de destrozar nuestra ciudad. Politicuchos de bla, bla, bla que solo piensan en su ideología y se olvidan de las personas y de la ciudad. A esta tropa del ayuntamiento les trae al pairo el comercio, las empresas y el bienestar de los cordobeses, solo quieren seguir en sus cargos para difundir sus ideas del siglo XIX. Una pena nuestra ciudad y un asco lo que nos tragamos.

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