La baja rentabilidad reduce la superficie de los cereales de invierno


En Córdoba, frente a las 170.361 hectáreas sembradas en la pasada campaña, en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 164.000 hectáreas

En la reunión semestral de la sectorial de cultivos herbáceos de Asaja, celebrada en Madrid, los productores han coincido en señalar el “descenso significativo de la superficie de siembra en las principales zonas productoras” de los cereales de invierno, en concreto entre un 4 y un 5% de la superficie total, lo que equivale a cerca de 300.000 hectáreas y en el caso concreto de la provincia de Córdoba, unas 6.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de estos cultivos es la principal causa y está motivada por los bajos precios en origen que percibe el productor y por el aumento de los costes de producción. En la provincia de Córdoba, frente a las 170.361 hectáreas sembradas en la pasada campaña (5,5 millones a nivel nacional), en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 164.000 hectáreas. 

Cereales de invierno
Cereales de invierno. /Foto: LVC

La sementera ha sido muy irregular porque la falta de precipitaciones condicionó las siembras tempranas de los cereales de invierno y, por otro lado, el exceso de agua, en el mes de noviembre, provocó retrasos en las siembras más tardías. Como consecuencia de todo esto, “la nascencia ha sido también muy dispar, provocando incluso el levantamiento del cultivo, como en el caso de la colza en algunas zonas”.

Además, la retirada del mercado de distintas materias activas que contribuían a la lucha contra las plagas deja a los productores sin herramientas efectivas para su control, que sí tienen otros competidores fuera de la UE.

Por todo ello, “el desánimo es patente entre los agricultores que cada año encuentra más dificultades para seguir apostando por este sector debido a la falta de rentabilidad no solo de los cereales de invierno, sino también del maíz y las oleaginosas como la colza y el girasol”. La tendencia cada vez más creciente es buscar otras alternativas de cultivo a los cereales de invierno como son los leñosos e incluso incrementar las superficies de barbecho. Sin embargo, el peligro de esta tendencia es que “cada vez seremos más dependientes de terceros países en lo que a nuestras necesidades de consumo de cultivos herbáceos se refiere, incrementando aún más nuestra servidumbre en un país ya de por sí deficitario en cereales”. 

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