La Letro: cien años de una industria irrepetible


Una exposición recorre el siglo de vida del hito empresarial más importante que ha habido en la historia de la ciudad de Córdoba

Se cumplen 100 años de la puesta en marcha de la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas (Secem), una industria que a lo largo de este siglo ha cambiado varias veces de nombre pero que sigue siendo conocida entre los cordobeses como La Letro. En este tiempo ha dejado diversas huellas en la ciudad, desde la urbanística hasta la económica, pero la más importante de todas es que en todo este largo periodo de tiempo es la referencia industrial de Córdoba por excelencia, ya que ninguna otra empresa le ha hecho sombra ni en producción ni en volumen de trabajadores.

Exposición sobre el centenario de La Letro.
Exposición sobre el centenario de La Letro. /Foto. JC

Para conmemorar este centenario se puede visitar en el Palacio de la Merced hasta el 25 de mayo una exposición titulada Vida e impacto de una industria. Electromecánicas 1917-2017 que, comisariada por Rafael Obrero, hace un repaso por los hitos más importantes de la misma y su impacto en la ciudad. La llegada de la industria del cobre a Córdoba hace un siglo supuso la ruptura de una inercia de siglos en torno a la economía agraria. A partir de ese momento la ciudad comenzó a tener trabajadores industriales como desde hacía décadas existían en otras ciudades españolas y europeas. Este salto a la modernidad supuso un cambio de visión en la sociedad de la época y este cambio se ofrece en esta exposición.
En la muestra no sólo se pueden conocer datos relativos a la empresa sino también perfiles de numerosos trabajadores que a lo largo de este tiempo han pasado por la Letro. También, en vitrinas, se pueden ver los más diversos elementos de trabajo, fotografías y documentos que dan una idea de la importancia de esta industria en la vida de la ciudad.
De puertas afuera, para el resto de los cordobeses, La Letro no es sólo una industria sino también un barrio, o varios. Del barrio de la iglesia al de los ingenieros, pasando por el barrio viejo o el barrio nuevo. Todos ellos fueron construidos a modo de una ciudad jardín tanto para los dirigentes de la factoría como para los trabajadores y se fueron ampliando en distintas fases. A esta zona de la ciudad, que en sus inicios estaba alejada del casco urbano, no le faltaron equipamientos, como una parroquia, un campo de fútbol, un colegio o, incluso, un cuartel de la Guardia Civil.

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