Uno de cada diez cordobeses sufre pobreza energética


El estudio, realizado por la Universidad Pablo de Olavide, detecta que en la ciudad hay "una cultura preventiva por el alto precio del consumo energético"

Un estudio encargado por la empresa municipal de viviendas (Vimcorsa) a la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, ha concluido con que uno de cada diez cordobeses dedica más del diez por ciento de su renta mensual al pago de los recibos de electricidad, agua y gas, que es el dato que fija lo que se considera como pobreza energética. Este trabajo, dirigido por el profesor Manuel Silva se basa en las conclusiones obtenidas después de entrevistar a 1.400 cordobeses con unas características concretas, como ser mayor de 18 años y titular de un contrato de suministro energético.

Presentación del informe sobre pobreza energética.
Presentación del informe sobre pobreza energética. /Foto. LVC

Silva ha explicado que este porcentaje de pobreza energética en Córdoba está muy por debajo de la media española, donde el índice llega al 13,7 por ciento. Además, ha añadido que en la población cordobesa se dan una serie de características comunes, como que más de la mitad de los encuestados tienen una renta inferior a los 900 euros mensuales o que hay muy escasa morosidad en el pago de los recibos, “lo que les podría llevar a la privación de otras necesidades básicas, como alimentación, vestido o medicamentos”. Además, Silva ha detectado que en la ciudad “los que tienen menos renta disponible son los que hacen menos reformas energéticas en su casa, más allá de cambiar una bombilla por otra de leds, así como que residen en las viviendas de más antigüedad”. Por contra, “los que tienen más ingresos viven en viviendas más nuevas, gastan en reformas energéticas y conocen los detalles de sus contratos energéticos”.
Este estudio encargado por Vimcorsa es pionero en Andalucía y uno de los primeros que se realizan en España. La finalidad del mismo, como ha explicado la concejal Alba Doblas, es conocer la realidad de la ciudad de Córdoba y compararla con la que habrá dentro de dos años, cuando finalice el mandato municipal, para comprobar “cómo han incidido las políticas públicas en esta materia”. Doblas ha estado acompañada en la presentación de este estudio por los delegados de Infancia, Infraestructuras y Servicios Sociales por ser las concejalías en la que más directamente se puede trabajar para reducir el índice de pobreza energética.
Para la realización de este trabajo se ha dividido la ciudad en 11 zonas, en donde se han encuestado a 1.400 personas. A todas ellas se les ha realizado un cuestionario de 26 preguntas divididas en cuatro bloques: condiciones de su hábitat, dimensión socioeconómica de la persona, cultura energética y conocimiento de las políticas públicas en esta materia. Este trabajo de campo ha tenido un coste de 9.000 euros, mientras que el trabajo de los profesores que han analizado los datos ha sido gratuito.
Según Silva, el resultado ofrece una visión “muy homogénea de Córdoba” en donde no se aprecian grandes diferencias entre las 11 zonas de la ciudad. En cambio, sí se ha detectado que está muy extendida “una cultura preventiva por el alto precio del consumo energético”.