El apoyo económico de la familia, clave para el emprendimiento

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AJE y el IMDEEC eligen a la tienda de alimentación El Colmado, pyme puesta en marcha por un informático y un diseñador gráfico en paro, como mejor negocio emprendedor de Córdoba

La Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) y del Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo (IMDEEC) ha seleccionado la tienda de alimentación El Colmado de Mirabueno como el mejor proyecto de emprendimiento en la ciudad gestado en la incubadora de empresas Baobab otorgándole el premio Creciendo en Red. Se trata de la actualización del concepto de tienda de olvido o bodeguilla de toda la vida; un establecimiento de alimentación de cincuenta metros cuadrados donde hay más de 2.000 productos diferentes, entre los que destacan líneas gourmet de alta calidad como los vinos de la tierra.
Pero el valor diferenciador de este negocio está en sus dependientes; Emilio Jiménez, un informático que, a pesar de su juventud, había tenido una empresa propia y se había especializado en telefonía trabajando en El Corte Inglés y The Phone House hasta que el paro, justo cuando su mujer se quedó embarazada, agudizó su ingenio y se lió la manta a la cabeza con su socio y amigo de toda la vida, Rafael Clariana, diseñador gráfico en también desempleado. Ellos mismos reformaron el local, pidieron ayuda familiares ante la falta de apoyo tanto institucional como financiero por parte de los bancos; batallaron con las licencias de apertura y desde hace tres años atienden con sus mandiles impolutos la tienda que ya es un referente en el barrio. Emilio cuenta a este periódico la experiencia.

Emilio Jiménez, en la entrega de
Emilio Jiménez, en el centro, en la entrega del premio Creciendo en Red. Fuente: LVC.

– La modernidad nos ha metido en una vorágine de grandes superficies, gigantes empresariales que se instalan en las ciudades desbancando a las tiendas de barrio. Sin embargo, usted y su socio, se quedan en paro y montan una de las denominadas tiendas del olvido, ¿por qué?
– Bueno, desde el principio hemos querido desterrar el término tienda de olvido. Es cierto que El Colmado es un local relativamente pequeño, con una sala de ventas de 50 metros cuadrados, pero donde el cliente puede encontrar casi 2.000 referencias distintas, nada que envidiar a supermercados mucho más grandes. Además, al hacernos socios de la cooperativa ALSARA, nuestros precios son realmente más bajos que muchos almacenes. La combinación de ambas virtudes da como resultado que nuestros clientes, cada vez más, hagan aquí sus compras completas y no sólo los olvidos de última hora.
– Están instalados en una urbanización moderna, Mirabueno, con familias de un nivel adquisitivo medio alto pero, ¿todo el mundo se queda sin leche o sin huevos alguna vez? ¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?
– Efectivamente, gran parte de nuestros clientes puede permitirse ciertos lujos, y por ello en nuestra tienda contamos con una gran variedad de vinos y productos gourmet, todos de alta calidad. Pero aún en ese tipo de artículos, insistimos en mantener los precios actualizados a diario y utilizando un margen bajo. Preferimos tener menos beneficio para tener más venta y así mayor rotación de los productos y más satisfacción del cliente.
Lineal de vinos gourmet. Fuente: LVC.
Lineal de vinos gourmet. Fuente: LVC.

– En su caso, ¿ha sido comprador de tiendas de barrio? ¿Trata con la misma cercanía a sus clientes tal y como lo hacían con nosotros los kiosqueros y dueños de las antiguas “bodeguillas” o es más impersonal?
– Creo recordar que el uso formal del pronombre usted no se ha usado nunca en El Colmado. De hecho, para hacer esta entrevista estoy teniendo que esforzarme mucho (risas). Nuestros clientes nos tratan casi miembros de sus familias, confían plenamente en nosotros. Esta relación es muy difícil de conseguir, pero creo que ha sido nuestro mayor logro. Saben que no les engañaremos nunca, que preferimos decirle “hoy no te lleves esto” a hacer una venta dudosa. Se dejan recomendar por nosotros y se van encantados. Incluso algunas veces, vecinos agradecidos nos traen tuppers para que probemos el plato que han realizado con nuestras recomendaciones. Es genial.
– ¿Qué es lo más raro que le han pedido?
– Tornillos rosca-chapa.
– ¿Qué se puede encontrar en El Colmado?
– Desde toallitas para limpiar las gafas hasta chorizo en orza. Tenemos droguería, carnes, conservas, lácteos, embutidos, postres, vinos, aceites, leches, zumos, refrescos, bebidas alcohólicas, congelados, y un larguísimo etcétera.
– El proceso de afianzamiento de un negocio es complejo, ¿cuáles han sido las principales dificultades y cómo las ha solventado?
– Como en todos los negocios de nueva apertura, hay dos principales escollos. Los gastos iniciales y la falta de clientes. En un barrio donde no había nada instalado salvo una empresa de instalaciones eléctricas, teníamos que conseguir que empezara a entrar gente por la puerta. La solución, reparto de publicidad con promociones de apertura y un horario realmente amplio. Al principio abríamos ininterrumpidamente de 8.00 a 22.00 de lunes a domingo. Ahora nos hemos adaptado a los horarios que realmente teníamos clientela y abrimos de 10.00 a 15.00 y de 17.00 a 21.00 de lunes a domingo y muchos días de fiesta. Con respecto a los gastos iniciales, afortunadamente pudimos disponer de préstamos familiares y algunos ahorros que nos permitieron arrancar. Si por los bancos hubiera sido, aún estaríamos en paro.
El Colmado de Mirabueno. Fuente: LVC.
El Colmado de Mirabueno. Fuente: LVC.

– ¿Invitaría a los jóvenes sin empleo a que emprendiesen en Córdoba una aventura empresarial?
– Sí, con un pero. El emprendedor tiene que asegurarse varios puntos muy importantes: en primer lugar, la idea de negocio tiene que ser muy buena y, cuando la tenga afianzada, tiene que darle muchas más vueltas porque siempre salen ideas nuevas. Además, debe disponer de dinero sin contar nunca con las subvenciones porque llegan mal y tarde; los bancos no prestan dinero a quien no tiene ingresos. Mejor hacer crowfunding o pedir a la familia. Luego, aunque el negocio sea algo que ya exista, siempre hay que darle un toque personal y nuevo, algo que atraiga al cliente cuando entre por la puerta. En nuestro caso la estética de la tienda, el orden y la decoración juegan un papel muy importante ante los ojos de los clientes. Y por último, siempre hay que ir haciendo crecer el negocio, pero escalón a escalón. Nunca abarcar más de lo que puedas ni gastar más de lo que tengas.
– Hoy ha recibido un premio de AJE y del IMDEEC, ¿se siente apoyado económicamente por las instituciones públicas de la ciudad?
– Rotundamente NO. Una cosa es el apoyo de AJE, de IMDEEC y del CADE, y otra el apoyo económico de cualquier entidad. De hecho, uno de los gastos más fuertes al inicio de una actividad son las licencias municipales, que en mi opinión deberían eliminar radicalmente porque muchos proyectos se quedan en un cajón al no poder hacer frente a dichos pagos.
– Además, recientemente, ha ampliado el negocio con un bar que regenta su esposa, ¿no le asustan los retos?
– Se ve que no. El mundo lo conquistan los valientes. Tres años después de abrir El Colmado y con dos niños que sacar adelante, María, mi mujer -que estaba en paro y en periodo de lactancia-, y yo, decidimos emprender otra aventura: El Cafelito, una cafetería en una antigua panadería donde servimos desayunos dulces y salados, y ofrecemos cafés tamaño casa, es decir, en el mismo la taza que usamos en el sofá mientras vemos la tele.

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