Prolibertas avisa que 2020 ha sido el año que más servicios de comedor ha dado en 31 años


Un total de 199 familias han sido atendidas, siendo 544 el total de personas beneficiarias y 4.130 los servicios de alimentación repartidos

Prolibertas
Responsables de Prolibertas durante la rueda de prensa./Foto: Prolibertas
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Responsables de Prolibertas durante la rueda de prensa./Foto: Prolibertas

La Fundación Prolibertas ha avisado que, como efecto directo de la pandemia del covid-19 en la situación económica, no ya de personas en riesgo de exclusión social sino de autónomos, trabajadores en ERTE a la espera de cobrar y de familias sin ningún problema económico anterior, “2020 fue el año que más servicios de comedor” ha dado “en 31 años de historia” a personas necesitadas en el Comedor Social Trinitario de Córdoba.

Así lo han dado a conocer este miércoles el director general de Fundación Prolibertas, Antonio Jiménez; el delegado de Fundación Prolibertas en Córdoba, Eduardo García; y el coordinador del Comedor Social Trinitario, David Lino, al presentar los datos referentes a la acción de Prolibertas en Córdoba a lo largo de 2020, en el centro social ‘Casa Libertad’.

En concreto, el total personas usuarias servicio de comedor social en 2020 fue de 1.068, lo que supone un incremento del 10,56 por ciento respecto al año 2019, pero es que el número de almuerzos totales servidos durante el año pasado fue de 31.153, lo que implica un aumento del 48 por ciento con respecto 2019, cuando se sirvieron 21.046 almuerzos, resultando que “2020 fue el año que más servicios de comedor” ha dado el Comedor Social Trinitario “en 31 años de historia”.

Además, según han resaltado desde Prolibertas, “el 70 por ciento de los almuerzos han sido servidos a personas de nacionalidad española”, ya que, “tras el inicio del confinamiento” en marzo del año pasado, “comenzaron a llegar núcleos familiares completos con necesidades de alimentos, al encontrarse sin ingresos, en espera del cobro de ERTE, al haberse degradado su situación económica, e incluso personas que dependían de entidades que atendían su necesidad de alimento y que estaban cerradas”.

Ello supuso “un paso atrás”, ya que, “si a finales del 2019 Fundación Prolibertas pudo dar por finalizada la necesidad del Programa de Atención a Familias, que desde la crisis de 2008” venía prestando, “para centrar” su “trabajo y esfuerzo en las personas sin hogar, de nuevo la necesidad social” ha transportado durante 2020 a esta entidad benéfica “a escenarios de hace tiempo”, pues “la fragilidad de nuestra sociedad es más evidente que nunca”.

Tanto es así que, “para el colectivo de personas sin hogar, desde principios de abril y hasta el final” del confinamiento, “el Ayuntamiento de Córdoba puso a su disposición un recurso habitacional con capacidad para aproximadamente 100 personas”, y en Prolibertas pensaron “que el número de atenciones disminuiría, porque obviamente estas personas no utilizaron” sus recursos, pero “nada más lejos de la realidad”, como lo ha demostrado el citado incremento de servicios de comedor prestados.

Junto a ello y en lo referido a la cobertura de necesidades básicas a familias por parte de Prolibertas, un total de 199 familias han sido atendidas, siendo 544 el total de personas beneficiarias y 4.130 los servicios de alimentación repartidos.

CAMBIA EL PERFIL

Además, según han detallado desde Prolibertas, “el perfil de las personas han precisado” de este recurso el pasado año “se ha desdibujado”, dado que “las personas que en el imaginario colectivo pudieran ser susceptibles de ser beneficiarias del comedor, han pasado a ser solo parte del total”, en el que se han incluido “autónomos, personas pendientes de cobro de ERTE, otras que subsistían en la economía sumergida, personal de hostelería y del sector servicios, vendedores ambulantes y feriantes”.

Ello ha sido consecuencia de la pandemia, que “ha protagonizado, tanto las atenciones, como las necesidades de las personas” que atiende Prolibertas, destacando que “una de las necesidades recurrentes ha sido la solicitud del Ingreso Mínimo Vital”, pues “esta prestación ha sido motivo de multitud de consultas, demandas y también de desesperación, ya que los requisitos exigidos y la documentación que se precisa aportar, hace que sea prácticamente imposible para muchas personas, al anularse la atención presencial en organismos públicos”.

Ello es consecuencia de la “brecha digital”, que se ha agrandado en “esta nueva situación” fruto de la pandemia, “provocando una mayor desigualdad en el acceso y uso de las tecnologías, quedando muchas de estas personas excluidas”.

Por su parte, el Centro Social ‘Casa Libertad’ permaneció cerrado el año pasado entre el 13 de marzo y el 8 de junio, “debido a las normativas sanitarias que se decretaron por el Covid-19” y, “por tanto, el número de días que ha estado abierto el centro, 195 en total, ha sido muy inferior” al de 2019. Además, cuando se reabrió, “esta nueva realidad ha provocado que las plazas ofrecidas (20) se quedan muy cortas”, para dar respuesta a las personas que viven en la calle en Córdoba.

Aún así, el Centro de Día ‘Casa Libertad’ para personas sin hogar atendió el pasado año a 636 personas, 545 hombres y 91 mujeres, lo que ha supuesto un descenso del 19,6 por ciento respecto a 2019 (791 personas). La mitad de los sin hogar atendidos son españoles y la otra mitad extranjeros, en lo que respecta a los hombres, mientras que en el caso de las mujeres, el 78 por ciento de las atendidas son españolas.