El roscón de Reyes: un dulce que se remonta a la Roma clásica


Roscones por doquier, de casi todos los sabores y para todas las economías, aunque la receta original es muy diferente a la de nuestros días

deb17e7f fbae 4ccc b8bc 9f0cd21438de 1
Roscones de Reyes / Foto: Jesús Caparrós

Hay quien aparta la fruta escarchada, porque no le gusta. O duda en elegir entre los rellenos de nata, trufa o crema. Podemos encontrarlos en las confiterías de toda la vida, en las de nuevo diseño, en el supermercado o a las puertas de un centro comercial. Roscones de Reyes que marcan el final de las fiestas navideñas y que hacen las delicias de los más golosos. El último exceso antes de abrazar la dieta de año nuevo, que seguramente no se mantenga más allá de febrero. 

A quien le toca el haba quizá no pague el rosco aunque sí reciba bromas sobre su ‘premio’. El resto de regalitos dentro del rosco se ha ido modificando son los tiempos y las moda: aunque no suele faltar alguna de Sus Majestades de Oriente, ya podemos encontrar desde un astronauta de plástico hasta el último personaje de Disney. Convenientemente envuelto en celofán, eso sí. Ante todo, higiene, en estos tiempos profilácticos. 

1327e5de 876d 4c11 b00b 48496fae7680 1
Roscones de Reyes / Foto: Jesús Caparrós

“El roscón original no tiene relleno, no lleva nata, crema ni trufa, nada más que el rosco que ya es bastante, porque es una masa muy difícil y laboriosa de hacer, y muy caprichosa también. La receta original solo llevaba su regalito dentro: el haba y el rey”. Nos lo cuenta Almudena Villegas, doctora en Historia, escritora y autora de diversos títulos dedicados a la gastronomía y especialista en Historia de la Alimentación. “Los mejores roscones no son los industriales, que se pueden encontrar en muchos sitios, sino los artesanales que se hacen en pastelerías con producciones limitadas y que hay que encargarlos, por cierto. Los roscones industriales los compramos todos porque son de fácil acceso y económicos, pero no tienen la calidad de los artesanales, ni muchísimo menos”, nos dice. Pero claro, qué difícil es no toparse en estos días con un roscón y mucho más no caer en la tentación. Una popularidad que es bastante reciente en España, según nos aclara Almudena Villegas: “El roscón principalmente se tomaba en Madrid, era mucho menos de provincias. Hasta los años 80 del pasado siglo no tuvo esa gran expansión, popularizándose. En realidad era una repostería fina y de muy buena calidad que se hacía en Madrid, donde todavía se siguen haciendo los mejores roscos”. Cuestión de gustos, también. En Córdoba los hay verdaderamente exquisitos aunque en muchos casos alejados de la receta original

Viajemos a Roma a por los primeros roscones

Almudena Villegas es una auténtica especialista en la Roma clásica y sobre todo en su gastronomía, con lo cual atendemos con interés lo que nos cuenta sobre el origen del roscón de Reyes de nuestros días. “El origen, como todas las cosas tradicionales, es a veces incierto y múltiple. Pero es verdad que ya, en el mundo romano, en las fiestas de las Saturnales que se celebraban durante el invierno, se comía una especie de rosco dulce y además se utilizaba el haba para festejarlo. Se metía este haba como regalo”. El ‘haba mediterránea’, matiza Villegas porque “la habichuela es americana”. Desde entonces hasta ahora este estupendo dulce ha ido transformándose hasta las versiones que ahora encontramos en tantos escaparates. “La receta se ha ido modificando pero no el espíritu. Hoy se hacen unos brioches finos y de muy buena calidad y y que tienen su origen en las masas de mantequilla francesas”, apunta Almudena. 

a3a6ea0b fbe3 4c19 b2f0 37ffc20f9c45 1
Roscones de Reyes / Foto: Jesús Caparrós

¿Merienda o desayuno?

Posiblemente muchos no hayan esperado al día 5 y ya han dado buena cuenta del rosco. Pero también  la degustación tiene sus momentos. Para Almudena Villegas “hay dos tradiciones: una es la del día 5 por la tarde, como merienda previa a la llegada de los Reyes, y después tenemos la del día 6 por la mañana, que es el desayuno familiar, todos en pijama, con los regalos y el roscón, que es la guinda de la fiesta”.

En efecto, el mejor final de fiesta cada año por estas fechas es celebrarlo con un exquisito roscón de reyes. Y si además lo acompañamos de un chocolate caliente, la clausura navideña adquiere otra dimensión. 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here