“A los que hemos abierto nos está costando la misma vida”


La presidenta de la asociación de vecinos La Medina y dueña de un negocio en el casco histórico, Lourdes Martínez, explica la situación por la que atraviesan

Martínez Casco
Calle Deanes./Foto: BJ
Martínez
Calle Deanes./Foto: BJ

“Que yo sepa han cerrado tres”. Así comienza el relato de la Córdoba que está dejando el coronavirus. El mismo lo realiza la presidenta de la asociación de vecinos La Medina, Lourdes Martínez, y tiene al casco histórico como escenario. 

Una zona que se ha visto especialmente afectada por la pandemia, a todos los niveles. Así lo confiesa Martínez, quien reconoce que “la verdad es que nos está costando muchísimo trabajo remontar. A los que hemos abierto nos está costando la misma vida y los que no lo han hecho se están planteando cerrar. Mientras que otros “están esperando a ver qué pasa en septiembre”.

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Lourdes Martínez./Foto: LVC

En ese sentido, la presidenta de La Medina (quien regenta un negocio de pollos asados) reconoce sin ambigüedad que, “mi experiencia es que esto es un desastre”. Esto para poner un ejemplo gráfico: “durante el confinamiento ha habido barrios (la Fuensanta, Ciudad Jardín, la Avenida de Barcelona) en lo que, a pesar de que la gente no ha salido a la calle, hacían vida en los balcones. Aquí nada, porque estamos en una casa, vive una familia mayor, hay tres apartamentos turísticos, en otra hay un restaurante, en la quinta casa vive otro matrimonio mayor que no sale ni siquiera al balcón porque tienen miedo hay seis o siete locales comerciales cerrados, luego otro apartamento turístico…”

Unas explicaciones que llevan a Martínez a afirmar que “aquí hay calles en que viven dos o tres vecinos”. Y pone ejemplos: “en mi calle vivimos tres vecinos nada más, en la calle Osio viven dos, en la calle Céspedes viven tres vecinos, en Badanillas una persona. El casco histórico ha estado vacío”.

Por ello, la presidenta de La Medina señala que “aquí hay muchos solares vacíos en los que se podían hacer apartamentos. Hay gente joven que se quiere venir aquí, pero a dónde”. De modo que, a su juicio, “el Ayuntamiento tenía que recuperar eso, porque estamos a cero, vacíos. Es una verdadera pena y una ruina absoluta”.