Un desastre que rememora la caída a Tercera en la 83-84


Un desastre que rememora la caída a Tercera en la 83-84

Ahora que ya es una realidad que el Córdoba CF militará la próxima temporada en la cuarta categoría del futbol nacional, se rememora la caída a Tercera División ocurrida en la aciaga temporada 1983-84. El club venía de un descenso desde Segunda División en la campaña anterior, arrastrando así una serie de impagos que ponían en peligro la supervivencia del club dirigido por Romeo Moya. Se contó con Ruiz Sosa como entrenador y con algunos fichajes de escasa entidad, algunos de ellos jugadores que realizaban el servicio militar en Cerro Muriano. Se quería reeditar así el éxito que supusieron las cesiones del celtiña Lucas y del bilbaíno Gallego temporadas anteriores, pero en absoluto se consiguió. Iosu Ortuondo se convirtió en la principal incorporación del plantel, hombre que al año siguiente –como entrenador- se encargaría de devolver al Córdoba a Segunda B.

No se sospechaba el desastre de temporada que se venía cuando se derrotó por un tanto a cero al Talavera en la primera jornada de liga, un cuatro de septiembre, con un calor que causó estragos en los futbolistas. Nombres históricos como Luna, Monzón, Vinuesa, Doblas, Álvarez conformaban una plantilla que fue eliminada de la Copa del Rey, curiosamente, a las primeras de cambio por la Balompédica Linense.

Un inicio de temporada desastroso en lo deportivo, sin un duro en las arcas, propició la dimisión de Romeo Moya el 19 de noviembre, haciéndose cargo del club D. Rafael Campanero. Un mes aguantó Campanero a Ruiz Sosa, que dimitió tras empatar a cero contra el Rácing Portuense. El equipo andaba ya penúltimo, solo por encima del Ibiza. Ruiz Sosa, sustituido por Ángel Torres, se despidió con unas declaraciones hacia los jugadores que hoy en día suenan impensables: “Aquí os dejo mi teléfono, por si queréis colocaros la próxima temporada.” Torres, con Escalante de segundo, se estrena con derrota ante el Aragón, filial del Real Zaragoza, por dos tantos a cero. 

El año 1984 comenzó con una esperanzadora victoria en el Ramiro Ledesma de Zamora por la mínima, gol de Pepe Hueso. El equipo volvió a las andadas con una serie de empates y derrotas y a final de enero, Campanero proclamó a los cuatro vientos: “El club está en quiebra total”.  Derrotas y más derrotas propician que el equipo no abandone el penúltimo puesto. Rafael Gómez se encarga entonces de poner el dinero suficiente para que los jugadores puedan cobrar y seguir así compitiendo. Pasaban los meses sin ninguna victoria que echarse a la boca. La mala racha se interrumpe en la jornada 29, con la victoria por tres a uno ante el Hospitalet. Aquello fue un espejismo porque a la semana siguiente el Alcoyano le endosa cuatro goles. Con aficionados sufragando los gastos de desplazamiento porque no hay dinero ni para eso, la temporada fue languideciendo. Con una postrera victoria en Ibiza, el equipo dio con sus huesos en Tercera División, siendo acompañado por el propio Ibiza y el Antequerano. 

Era tal la ruina de aquel Córdoba CF que los jugadores lanzaron un S.O.S a nivel nacional. Un combinado nacional, con jugadores como Cardeñosa o Del Bosque, se prestó a jugar para intentar sacó algo de taquilla. Ni más ni menos que diez mil espectadores presenciaron aquel choque. Y el 9 de junio de 1984, el Real Madrid con Martín Vázquez, Pardeza o Del Bosque venció por 2-4 al Córdoba CF, que se había reforzado con jugadores de diversos equipos. Entre ambos choques amistosos, el Antequerano elimaba al Córdoba de la Copa de la liga.

El 11 de junio se anuncia la creación del Atlético Córdoba Club de Fútbol, club impulsado por Rafael Gómez, que se haría con los derechos del Rute de Tercera División. Pero dicho club muere antes de nacer, porque Rafael Campanero movió sus hilos para que ningún otro club pudiera hacerle sombra al Córdoba CF.


Fuente original Minuto 90