Llegó la calma, también a la grada


El Arcángel registró los datos más bajos de asistencia de la temporada y es que la ausencia de problemas en lo institucional tras la compra de la unidad productiva parece haber relajado a la afición

Abel Gómez y Florin Andone

Los jugadores del Córdoba CF salieron a calentar antes de que lo hiciesen los jugadores del Athlético Sanluqueño aunque las miradas no estaban puestas sobre el terreno de juego, al menos no hasta que el colegiado marcase el inicio del partido. El palco estaba ocupado por primera vez por el nuevo presidente, Javier Gómez, y los restantes miembros del equipo nombrados como representantes por el fondo inversor Infinity. 

Minutos antes del comienzo del encuentro, aun con los jugadores calentando sobre el verde, aparecía el excordobesista Florine Andone con una muleta deteniéndose a saludar con un abrazo a Abel Gómez, también excordobesista, que pisaba El Arcángel por primera vez tras despedirse de este como jugador, aunque esta vez lo hacía como entrenador del último equipo que lo vio competir, el Sanluqueño. Tras los mencionados saludos por parte de Florine Andone también con otros trabajadores del club, se le pudo ver sentado en el palco junto a los nuevos directivos, los que hasta el jueves han sido administradores judiciales, Francisco Estepa y Francisco Javier Bernabeu, junto al colaborador de estos Juan Ramón Cuadros y el director de este medio y exconsejero del Córdoba Antonio Prieto. 

De alguna manera los administradores, ya que esta medida comenzó a aplicarse el lunes cuando todavía no se había producido la venta de la unidad productiva, quisieron recompensar a los abonados que tuvieron que pagar entrada en el anterior encuentro en El Arcángel, esta recompensa consistía en el acceso con tarifa plana para que los abonados adquiriesen tantas entradas como quisieran, sin embargo esta medida no se ha visto reflejada en el aforo donde 8.069 personas ocuparon los asientos de El Arcángel.

Una vez más los incansables del fondo sur fueron los que hicieron más ruido, en el mejor de los sentidos, algo que fue reconocido por los jugadores al final del encuentro cuando se acercaron a ellos para celebrar la victoria. 

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