José García Román: “El entrenador me decía, pero Jose tú que eres el presidente cómo vas a hacer de mopa”


José García Román./Foto: Irene Lucena
José García Román./Foto: Irene Lucena
José García Román./Foto: Irene Lucena

El mediodía ha sido intenso. Los días menguan y la tarde empieza a caer camino de Salesianos. Como de adolescente llevo la sensación de que voy a llegar tarde al colegio. La diferencia es que, en esta ocasión me espera otro antiguo alumno, José García Román.

Jose, es un tipo sencillo, pero con una determinación a prueba de bombas. El Córdoba Patrimonio de la Humanidad es buena muestra de ello. Pero es llano, no está intoxicado por ese virus del deporte moderno, que dejó de serlo para convertirse en una cuenta de resultados. Y, la prueba, está en su espontaneidad, como en el abrazo que me dio en los pasillos de Vista Alegre, tras ganar al Osasuna en la primera Jornada. Eso lo hacen pocos presidentes, o ninguno de Primera, salvo él.

Me espera en el ‘Campo verde’, mientras charla con Manu Leal, el capitán blanquiverde. Nos saludamos y nos dirigimos a las escaleras del patio. Es una tarde más en Salesianos, un colegio, un espíritu, una forma de entender la vida que va a estar presente en una entrevista en la que el presidente vuelve a su infancia y repasa una trayectoria vital digna de admiración.

-Estamos en Salesianos, cómo es su relación con este sitio.

José García Román./Foto: Irene Lucena
José García Román./Foto: Irene Lucena

-Muy intensa. Me la inculcó mi padre, que había estudiado en los Salesianos de Pozoblanco, y aquí hicimos desde primero de EGB hasta que salimos en COU. Tengo un amigo que hablaba de la secta de Salesianos, en el buen sentido. Porque aquí se nos inculcan unos valores, un amor hacia Don Bosco y, sobre todo, hacia María Auxiliadora y yo soy un claro ejemplo de ello.

-Estamos junto al ‘Campo verde’, viendo a niños jugar al fútbol sala ¿Ha jugado mucho aquí?

-A mí me cogieron las dos épocas. Don Baldomero era el que se encargaba de, cuando tocaban el timbre, arrear a los nenes -por así decirlo-. Yo empecé cuando el colegio era todavía más grande. En concreto, aquí pasamos en la Navidad de quinto. Al fútbol sala he jugado aquí, pero creo que, a la vista de los números, se me ha dado mejor dirigir al club que a lo que era jugar en la pista (risas).

-Ha hablado de don Baldomero (al que yo también tuve de profesor) ¿Cómo recuerda aquellos años?

-Es la época de niño y adolescente y, evidentemente, es muy importante, porque aquí se han fraguado amistades que todavía seguimos teniendo. Quizá, el carácter de los que hemos pasado por aquí es importante. Hablando de don Baldomero, tuvimos la suerte de tener una serie de profesores importantes: don Carlos Sarabia, don José Díaz-Cotán Pinto, don Antonio Márquez, como Salesianos. De los seglares don Andrés Carabaño, don Juan Manuel Palma. Por él estudié Historia del Arte. Las asignaturas no son fáciles ni difíciles, sino que depende del profesor que te las dé. Y a mí, Juan Manuel enseñó a mi generación a que nos gustara el Arte y, por eso, en un momento dado, por hobbie me dio por estudiar una carrera, estudié Historia del Arte. 

-Cuando uno sale de Salesianos, qué es lo que le queda.

José García Román./Foto: Irene Lucena

-La formación salesiana. Que cuando estemos fuera de aquí la gente diga, tú has estudiado en Salesianos. Porque eso demuestra que algo se nos ha quedado del espíritu salesiano y se está viendo que es bastante importante el trabajo que hace este colegio. Por desgracia, mis hijos no pueden venir a estudiar. Y cada vez que vengo aquí y veo a la cantidad de chavales que se ven en este patio, en el otro, jugando, es algo que valoro y que está dentro de ese espíritu.

-Saltamos de aquí a Vistalegre y, qué hay de Salesianos en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad ¿Qué ha llevado de ese espíritu del que habla a su equipo?

-Mucho, mucho. Entre ello, el escudo, que lleva el anagrama de María Auxiliadora. Cuando formé el escudo quise agregar en él varias cosas de mi vida y una de ellas fue las iniciales de María Auxiliadora. Cuando ascendimos a Tercera División el equipo sufre una reestructuración importante y, ese año, llegaron varios jugadores que venían de aquí, en Salesianos. Incluso el técnico, Arellano. A día de hoy siguen en él tres jugadores que se han formado aquí, como son los hermanos Leal y Juanra. Intento impregnar el espíritu salesiano en el club.

-Cada año vienen a Salesianos a hacer la ofrenda a María Auxiliadora.

José García Román./Foto: Irene Lucena
José García Román./Foto: Irene Lucena

-Es una tradición que nos impusimos desde que se creó el club. luego, para el 24 de mayo, hacemos otra. Siempre digo que resultados deportivos no puedes pedirle, pero que las lesiones nos respeten lo mejor posible y darle las gracias porque podemos estar contentos de cómo han transcurrido las seis temporadas que hemos terminar hasta el momento.

-Ha nombrado antes a tres jugadores y, cuando uno de ellos, Manu Leal, marca el primer gol en Primera División, qué siente José García Román.

-(Suspira). A partir del uno de junio es todo una nube. Cuando subimos a Tercera la gente me decía que era a lo máximo que podía aspirar Córdoba, porque aquí no se apoya como en los pueblos. En aquel momento había cuatro o cinco equipos de pueblos cordobeses en Segunda B y aquí parecía que era a lo máximo que se podía llegar. Aquí lo mejor no es hacerle caso a los pesimistas, que te digan eso no lo vas a poder conseguir. Hay que seguir tu camino sin hacer caso a nadie, pensar que lo que hay que hacer es trabajar. Nadie me va a poder reprochar nunca el trabajo. Fuimos dando pasos y, sin duda, el hecho de poder ascender a Primera y debutar era algo muy grande. y, en cuanto al gol de Manu Leal, si alguien lo debía de marcar, quién mejor que el capitán. Alguien que llevaba con nosotros cinco años, ininterrumpidamente, que ha conocido al equipo desde Tercera División y que, teniendo ofertas de otros sitios, se ha mantenido fiel a nosotros. Ahí se hizo justicia en el sentido de que se llevara ese honor.

“Cuando formé el escudo quise agregar en él varias cosas de mi vida”

-Tercera, Segunda B, Segunda A y Primera ¿Cómo se le ocurre a un historiador del Arte fundar un equipo de fútbol sala?

-Yo soy un friky, que me meto hasta en los charcos. Toco parcelas tan diferentes como que soy funcionario de Hacienda, tengo un apartamento turístico, una tienda de productos cordobeses. Me muevo en diferentes parcelas y mi gran amor, aparte de mi familia, es Córdoba, aunque parezca de cara a la galería. Soy un poco abogado de causas perdidas y saqué un equipo. Si te digo la verdad, nunca pené que fuéramos a llegar a Primera División. Lo hice para fomentar el fútbol sala en Córdoba, viendo el potencial que tenía y no había ni un solo equipo en provincial. Lo que sí hice fue no hacer caso a los que me decían que no se podía conseguir la siguiente meta y fuimos consiguiendo metas hasta llegar aquí.

-Vienen de las categorías más bajas y llegan a Primera ¿Cómo es el cambio?

José García Román./Foto: Irene Lucena

-Es brutal, tremendo. A mí no se me caen los anillos, hasta hace poco hacía de mopa. Y ese hombre que va por allí, que era el entrenador, me decía, pero Jose tú que eres el presidente cómo vas a hacer de mopa. Pues aquí estamos todos para echar una mano. Viajábamos en coches particulares.  Cuando nos patrocinó Itea fue un salto para nosotros porque nos dejó una furgoneta. Aquí no ha cobrado nadie. Hablábamos de Manu Leal, es el tercer año que cobra en nuestro club. Él se ha chupado un año en Tercera y dos años en Segunda B sin cobrar un euro. Presumo ahora de que mi equipo haga buenos desplazamientos, porque lucho porque los jugadores estén a gusto en este club. Valoro mucho el aspecto personal, que sientan lo más cómodos posibles.

-Entiendo que descender no sería un fracaso.

-No, pero sería muy duro por todo el trabajo que se ha hecho. Estamos poniendo las bases y tenemos que crecer mucho más. Sería romper un proyecto. evidentemente, dos tienen que descender y nosotros tenemos el presupuesto más bajo de toda la categoría, pero los datos están ahí, Burela el año pasado nos sacó 19 puntos y, en teoría, tenía que estar por encima nuestro y está por debajo. Nos quedan en casa nueve partidos, si conseguimos cinco victorias, prácticamente, estaríamos salvados. En mi cabeza no cabe el descenso. Ya estoy planificando la temporada que viene, no solo el mercado de invierno. El margen de crecimiento de este club es inmenso. Creo que le debemos mucho a Córdoba y es mucho lo que le tenemos que dar. Todo mi trabajo va encaminado a que el año que viene tenemos que estar en Primera y va a ser un orgullo para la ciudad. Y no solo por el equipo: tenemos ya a Los Atómicos y estamos trabajando en uno de eSports. 

“Yo soy un friky, que me meto hasta en los charcos. Toco parcelas tan diferentes como que soy funcionario de Hacienda, tengo un apartamento turístico, una tienda de productos cordobeses”

-¿Se imagina, algún día, al Córdoba Patrimonio jugando la Copa de España?

-Por qué no. el primer paso es mantenernos. Es muy difícil, pero si lo conseguimos el siguiente paso es crecer. Hemos visto el apoyo de las instituciones y creo que, el año que viene, esa apuesta sería mayor. Estoy convencido de que podríamos dar otro salto y luchar para quedar décimo cuartos, como estamos haciendo este año. No le vamos a hacer la competencia a un Inter, un Barcelon o un Pozo, que tienen unos presupuestos muy superiores, pero podemos estar luchando por quedar entre un séptimo y un duodécimo. Sería un éxito muy grande para un club que tiene poco más de seis años de vida.

-Su mejor recuerdo en el Córdoba Patrimonio.

José García Román./Foto: Irene Lucena
José García Román./Foto: Irene Lucena

-Quizá el del uno de junio. Quién nos iba a decir que un club modesto, en el que el que más cobraba el año pasado cobraba 450 euros, eliminamos a un Betis que tenía jugadores cobrando 3.000. Un club completamente amateur. Jugadores que terminaban de entrenar a las 12 de la noche y se tenían que ir, nada menos que ir a Priego, haciendo mil kilómetros a la semana para jugar y entrenar… El hecho de poder ascender, creo que es muy grande.

-El 24 de mayo va a venir a ver a María Auxiliadora.

-No falto nunca. Me pongo junto con mis padres, es una pena porque poco a poco cada vez están peor. De hecho, ya el año pasado no vinieron. Pero yo todos los años vengo. Estemos en Primera o estemos en la categoría que estemos, aquí estaré.

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