Berges y la condena de fichar ‘Low Cost’


Rafa Berges y Jesús León./Foto: CCF Córdoba
Rafa Berges y Jesús León./Foto: CCF
Rafa Berges y Jesús León./Foto: CCF
Rafa Berges y Jesús León./Foto: CCF

En sus facetas como jugador, entrenador y director deportivo, Rafa Berges nunca ha tenido demasiada suerte en el club de sus amores, el Córdoba CF. Como futbolista, muy talentoso, tuvo que emigrar para poder jugar en categorías superiores a la de bronce, en la que el CCF de hace casi tres décadas, se hallaba sumido. Mientras que, como entrenador, llegó al Arcángel en un momento complicado y no tuvo la suerte necesaria.

Pero el peor de los escenarios se dio el pasado verano. Con la salida de Luis Oliver y su equipo, Berges aceptó la oferta de Jesús León, para venirse de Asia y hacerse cargo de la dirección deportiva de un equipo que, a la postre, iba a estar muy condicionado por el límite salarial. En sus manos estaba aceptar, o no, pero el responsable de los fichajes, tampoco tuvo nunca demasiado margen de maniobra, ni el tiempo necesario para realizar una planificación medianamente reposada.

En su debe hay muchas sombras, con nombres propios como los de Erik Expósito, Quezada, Blati, Carrillo, Carbonell y Neftali. El rendimiento de estos nunca estuvo a la altura de lo que se necesitaba. Pero sí lo dieron otras incorporaciones como las de Piovaccari, Carlos Abad, Luis Muñoz y De las Cuevas. Ello con la necesidad de pagar “lo justo”. Y con casos como el de Miguel de las Cuevas, en los que todo apunta a que poco tuvo que ver.

Pero si no lo tuvo para lo poco bueno -o reseñable- de la aciaga temporada, tampoco deja de ser cierto que poco pudo hacer en las salidas de un mercado invernal, marcado por la urgencias financieras. Así como en las altas y bajas de los entrenadores, comenzado por la huida de Francisco cuando Berges estaba recién aterrizado, ni por la llegada de Curro Torres (previa destitución de Sandoval), del que nunca quedó claro de quién era realmente la apuesta.

En su haber cabe destacar el acto de responsabilidad de regresar a un Córdoba en una situación dramática, con el desgaste que -a nivel profesional- podía acarrearle. Sin olvidar que, durante aquel infausto mes de agosto de 2018, sobre sus hombros -compartido el peso con Sandoval- cayó la responsabilidad de dar explicaciones varias veces por semana. Con su marcha, al próximo director deportivo le queda por delante la difícil tarea de reconstruir la plantilla desde cero. Está por ver si tiene mimbres para hacerlo, con garantías.

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