Dos modelos exitosos de gestión de un descenso


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Celebración de la plantilla de Osasuna./Foto: CA Osasuna
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Celebración de la plantilla de Osasuna./Foto: CA Osasuna

Señalaba el que fuera entrenador del Córdoba, José Luis Oltra, que los equipos más difíciles de dirigir en Segunda A son aquellos que vienen de descender. Las expectativas son altas y la exigencia de regresar a la máxima categoría suele ser límite. El valenciano sabía bien de lo que hablaba puesto que a él, entre otros equipos, le tocó lidiar con un Córdoba que venía, en 2015, de un doloroso descenso.

Los blanquiverdes jugaron play-off aquella temporada de la mano de Oltra. La escuadra califal llegó a liderar aquel año la categoría. Si bien, pese a contar con un colchón económico importante, el seguro del descenso -aunque era menor que el actual- era una garantía para realizar un ambicioso proyecto. Pese a ello, aquel equipo mostró carencias -que Oltra tapó- y fue devaluándose con el paso de las temporadas, hasta la actual en que los blanquiverdes han consumado el descenso a Segunda B.

Aficionados del Granada./Foto: Granada CF

En el lado contrario, se hallan dos modelos de gestión deportiva que han tardado dos temporadas, pero que a la postre han funcionado: los de Granada y Osasuna. Ambos clubes certificaron su descenso en 2017 y, en la actual campaña, se han conjurado para regresar a la élite del fútbol nacional.

Los navarros, con el ascenso en el bolsillo, han firmado una temporada impecable de la mano de Jagoba Arrasate. Con un comienzo dubitativo, los pamplonicas han sido todo un ejemplo de regularidad con nombres como los de Aridane, Fran Mérida, Juan Villar y el excordobesista Xisco. A ello hay que sumar que Osasuna venía de una campaña (2017-2018) irregular en la que, de la mano de Diego Martínez en el banquillo, no consiguieron el esperado retorno a Primera.

Martínez, curiosamente, salió de Pamplona rumbo a Granada. Allí tomaba el testigo, precisamente, de un Oltra que en la anterior temporada fue cesado a poco del final de la 2017-2018, cuando los nazaríes se hallaban en puestos de promoción de ascenso. La paciencia que no hubo en aquel final de liga sí la hubo este año, con el ex de Osasuna y Sevilla Atlético en el banquillo de Los Cármenes. El Granada ha llegado a liderar la categoría de plata durante bastantes jornadas y, a tres del final, marcha segundo con seis puntos de ventaja sobre un Albacete al que vencía en el Carlos Belmonte este pasado lunes, dejando el regreso a Primera a solo un partido.

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