Una victoria amarga, con suspense y con bronca para el Córdoba


Córdoba
Imagen del estadio del Arcángel / Foto: @Info_CCF
Córdoba
Imagen del estadio del Arcángel, durante el descanso del encuentro entre el Córdoba y el Nàstci./Foto: @Info_CCF

A buen seguro, el dato de interés del partido que medía este domingo al Córdoba CF y al Nàstic de Tarragona estaba en la previa. Concretamente, en los exteriores del estadio municipal del Arcángel, donde algo más de un centenar de aficionados protestaron contra la gestión del presidente de la entidad, Jesús León.

Fue una imagen que, como suele pasar cada temporada por mayo, dejó el punto surrealista del montaje de las atracciones de feria. Más valleinclanesco, si cabe, cuando la alegría que traerán los ‘cacharritos’ contrasta con la depresión blanquiverde. Una entidad a la que se le plantea un futuro en Segunda B que, en la más optimista de las afirmaciones, se puede catalogar de incierto.

Antes de que ese momento llegue y -valga la redundancia- en algún momento se anuncien los planes, al Córdoba le quedaban cuatro partidos antes del descenso a los infiernos, si es que no lo es perder la categoría a cuatro jornadas del final. Y el primero de ellos era uno de los más intrascendentes, ya que el Nàstic estaba en las mismas, o casi, porque los catalanes ya han anunciado las líneas generales su proyecto para afrontar la próxima campaña en la categoría de bronce.

Y en esas hubo un partido. Que comenzó bastante mejor el Nàstic y que, sin embargo, el gol de Javi Lara dio rienda suelta a siete minutos (entre el 19 y el 26) en que el Córdoba pasó por encima de los tarraconenses para irse al descanso con 3-0 a favor. Eso sí, con bronca tras cada gol de una grada que rozó los 3.000 aficionados. Una afluencia que dio muestra del hastío de la parroquia blanquiverde. Y, ya de regreso, cuando pasó el minuto 70 Alfaro puso el cuarto. Todo parecía una broma pesada, con la goleada cuando ya lo has perdido todo, pero el CCF dio su mejor versión o, mejor dicho, la versión de una temporada esperpéntica. Uche marcó 4-1 al minuto y, en dos minutos (87 y 89), Prats y Luis Suárez dejaron un estrecho margen y un amago de remontada, casi inaudito.

Majadahonda, Osasuna y Deportivo esperan en tres semanas de un calvario que lo será, sobre todo, cuando los nombres sean otros, los estadios otros, las ciudades otras, las gradas otras y, para eso, quedan tres meses y, para salir del pozo, ¿quién sabe? El millar aproximado de aficionados que resistió hasta el final parece conocerlo y de ahí que, cuando el árbitro pitó, los gritos fueran potentes.

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