Los culpables del descenso a Segunda B del Córdoba


Varios son los nombres implicados en una gestión que ha tenido el peor desenlace deportivo posible

Oliver Córdoba
Imagen de archivo de Luis Oliver, Jesús León y Aythami./Foto: LVC
Córdoba
Imagen de archivo de Luis Oliver, Jesús León y Aythami./Foto: BJ

El Córdoba CF ya es equipo de Segunda División B. Ello tras certificar su descenso a falta todavía de cuatro partidos para que acabe la competición y con la posibilidad cierta de sumar menos puntos que partidos. Un descalabro deportivo que comenzó a fraguarse el pasado verano (o, tal vez, más atrás en el tiempo) y que tiene varios nombres propios o culpables.

Jesús León

A la vista de los resultados -en lo meramente deportivo- la gestión del empresario de Montoro no parece la mejor posible. León se vio atenazado por el límite salarial y prescindió de Luis Oliver y su equipo, para traer a Rafa Berges y Alfredo García Amado, entre otros. Su fórmula no sirvió para evitar que Francisco dimitiese en pretemporada. El revulsivo del regreso de Sandoval duró pocos meses y fue cesado, cuando aún el equipo daba síntomas de pelear por la permanencia. A partir de ahí, ni Curro Torres ni Rafa Navarro mejoraron al de Humanes ni en resultados ni en sensaciones. Los fichajes en el mercado de invierno tampoco han mejorado lo que había y los problemas con el pago de las nóminas, tampoco han ayudado a que se hable de fútbol.

García Amado y Berges

Ambos llegaron para dar un golpe de timón a la nave blanquiverde y el mismo ha supuesto que esta dé la sensación de va a la deriva. En el caso del responsable de la parcela deportiva, sus decisiones (es el teórico responsable) no han sido acertadas ni en cuanto a los responsables de ocupar el banquillo ni en jugadores que, en su mayoría, no han estado a la altura como Erik Expósito, Carbonell, Blati Touré, Flaño (acuciado por las lesiones), Neftali o Quezada, entre otros. De hecho, uno de los pocos salvables ha sido Andrés Martín, a quien le dio la oportunidad Sandoval, proveniente del filial.

Luis Oliver

La herencia recibida y el precio de la salvación han sido frases que han resonado como un mantra en los últimos meses. La primera, casi siempre atribuida a Carlos González; mientras que, la segunda, a Luis Oliver. Este ha asegurado en algún medio, que su cese no fue por dictado de Javier Tebas, como él mismo dijo el día de su despedida. Sea como fuere, el navarro fue uno de los grandes artífices de la milagrosa permanencia. Si bien, cuando salió del club el 13 de julio de 2018 ya se había fraguado la calamitosa operación de Sergi Guardiola y se había fichado a Francisco, tras no renovar a Sandoval. A lo que había que sumar que La Liga tenía puesta la mirada en el Córdoba desde hacía varios meses.

Curro Torres

Del elenco de entrenadores que se han sentado en el banquillo del Córdoba esta campaña, el encargado de tomar el relevo de Sandoval fue el que cambió la inercia de un equipo que, pese a las carencias, demostraba intensidad -de modo intermitente- en los partidos. Sandoval fue destituido tras un buen encuentro ante el Cádiz, que perdió en el descuento, inmerecidamente. Con Torres en la zona técnica, el equipo perdió la intermitencia y la intensidad y solo dejó el recuerdo de un partido serio ante el Tenerife y una goleada ante Las Palmas, que pudo dejar un resultado muy diferente si los canarios hubieran aprovechado sus oportunidades.

Los jugadores

Ellos son, en último caso, los protagonistas y, en su mayoría, no han dado un rendimiento mínimo aceptable para permanecer en el fútbol profesional. Si Andresito, Piovaccari, Lavín y De las Cuevas han sido lo más reseñable; otros como Aythami (hasta su salida en enero), Quintanilla, Fernández, Loureiro, Quezada, Valentín (hasta su adiós), Blati, Erik y un largo etcétera han mostrado el camino hacia la categoría de bronce del Córdoba.