¿Brindará León en la feria como propietario del Córdoba?


Está por ver si a González, que hace poco más de un año le hacía ascos el caballero de la capa, igual ahora accedería a un acuerdo

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Jesús León y Luis Oliver en la Feria de la Salud./Foto: LVC
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Jesús León y Luis Oliver en la caseta La de Siempre./Foto: LVC

Desde que se confirmó que el Córdoba CF, aunque no matemáticamente, era equipo de Segunda B se han disparado los rumores sobre la salida de la propiedad y control de la SAD del empresario montoreño y presidente de la entidad, Jesús León.

Por diferentes vías se viene filtrando información y documentación comprometida, del aún presidente del club y su círculo de confianza, que inducen a pensar que el descalabro deportivo es una nimiedad comparado con el desguace de las finanzas del Córdoba.

La empresa compacta y hermética en tiempos de Carlos González parece haber pasado a convertirse en una especie de queso gruyere, donde papeles, filtraciones e información se airean con naturalidad. A partir de ahí, la desconfianza y miedo al abandono del barco y a las “traiciones” se han convertido en comidilla de mentideros y gacetillas. Tu quoque, fili mi?

La publicación esta semana por el diario ABC de informaciones que sostienen que León ha comprometido los ingresos futuros por derechos de televisión y ayuda al descenso para atender los pagos de la presente temporada parece haber sido la gota que colma el vaso para el desenlace final.
Y, aunque oficialmente ni desde la antigua propiedad, Carlos González, ni desde su estrecho colaborador tanto para la compra como para la gestión deportiva de la pasada campaña, Luis Oliver, nada se ha afirmado, sí han empezado a circular como la pólvora rumores de que las horas de León al frente de la nave cordobesista están contadas.

Que una sociedad no pague, durante meses, ni siquiera a las limpiadoras del estadio mucho menos a su personal deportivo -que es el que nos debería haber sacado del pozo de la clasificación-, por carecer de tesorería era duro para abonados y afición.

Que ante una tan calamitosa gestión deportiva y financiera sí hayan ordenado contratos y transferencias millonarias con empresas del presidente y del director general varios millones de euros, es demoledor para la confianza de toda la sociedad cordobesa.

Pero la información de haber esquilmado hasta los ingresos futuros en el destierro a segunda B, puede suponer para los distintos “acreedores” de León el empujón definitivo para su decapitación en la plaza pública.

Está por ver si a González, que hace poco más de un año le hacía ascos el caballero de la capa, igual ahora accedería a un acuerdo (probablemente, ventajoso para todos los actores) y no se sabe si le daría las gracias por hacerse cargo del pago pendiente de León, aunque sea con una quita cuantiosa. Labor que el exdirector deportivo podría haber encomendado a mediáticos letrados locales.

Nadie quiere enseñar el puñal, pero por la ribera brillan aceros de muerte. Para León (incompareciente ante la oleada mediática que lo sitúa en el disparadero) no hay patios ni cruces sino días de pasión, y no infinita.

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