Desastre en el Arcángel y a Segunda B


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Estadio del Arcángel./Foto: LVC

El día que el Córdoba cayó ante el Cádiz, de forma inmerecida, en el Arcángel se cumplió una condena anunciada. La primera, la de José Ramón Sandoval como entrenador del primer equipo. La segunda, la de un equipo que -desde entonces- ha caído en picado hasta verse donde se ve: último y prácticamente desahuciado.

arcángelMuchos mostraron entonces su apoyo al técnico de Humanes. Y algunos vieron que la decisión podría ser fatídica. Sandoval no ha estado para refrendar que, bajo su mando, el Córdoba se podría haber salvado, tras una pretemporada desastrosa, pero con un entrenador con alma. Y así, los blanquiverdes fueron perdiendo fuelle hasta llegar al día de hoy, donde ofrecieron su peor imagen de la temporada -cuando parecía que peor era imposible- ante el Lugo y en con un Arcángel desangelado, que pitó a Quintanilla cuando fue sustituido en el minuto 40 de la primera parte; que pidió la dimisión de la directiva, cuando los gallegos hicieron el tercero; y que, de perdidos al río, espetaron ‘olés’ irónicos.

Un desastre que no dejó helada a la grada de un Arcángel, porque la temporada ha sido más fría que un invierno en las afueras de Moscú en camiseta de manga corta. El mejor ejemplo fue el partido de este domingo, cuando jugándose el ser o no ser en la categoría de plata, en casa y ante el rival directo, el partido fue un paseo para el Lugo. En el minuto 12 marcó Escriche, en el 48 Lazo, en el 60 Cristian Herrera y en el 87 Lazo hizo su doblete. Y pudieron ser más, pero los gallegos están donde están por algo. Y, sin embargo, ‘arrollaron’ a un Córdoba apático en el que los presuntos problemas externos podrían estar afectando más de la cuenta.

Sea como fuere, lo cierto es que -salvo un milagro- en el Córdoba deben ir pensando en planificar la próxima campaña en Segunda B. Y mentalizarse de que ya no vendrán al Arcángel, Málaga, Sporting, Deportivo, Osasuna, Granada, etc. Paradojas de la vida, hace poco más de un año se celebraba el adiós de Carlos González en la grada, la misma que se fue vaciando para ver cofradías mejor que el fútbol que falta sobre el césped. Todo como un solar muy similar al que espera en la terrible Segunda B.

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