El Córdoba cae en Elche y casi certifica el descenso


Aspecto del Martínez Valero durante el partido entre el Córdoba y el Elche./Foto: Rubén López
Aspecto del Martínez Valero durante el partido entre el Córdoba y el Elche./Foto: Rubén López
Aspecto del Martínez Valero durante el partido entre el Córdoba y el Elche./Foto: Rubén López
Aspecto del Martínez Valero durante el partido entre el Córdoba y el Elche./Foto: Rubén López

Era “el partido del año” en la previa. Así lo dijo el entrenador del Córdoba CF, Rafa Navarro. Pero sus jugadores no debieron verlo igual que el míster, puesto que la sensación que dieron ante el Elche este domingo fue de las peores que puede dar un equipo. No por el resultado (al Elche hay que darle su mérito en todo lo que falló y a Iglesias Villanueva las gracias por sus decisiones en alguna que otra jugada dentro del área blanquiverde), sino por la mala imagen.

Lo que ante el Lugo, en la tarde del Domingo de Ramos, debía ser una final, ahora, se ha quedado en unas semis, siendo optimistas. Y es que, sin Jaime Romero ni Piovaccari por sanción, ni Javi Lara ni Álvaro Aguado por decisión del técnico; hubo que encomendarse a Blati Touré, entre otros. El burkinés casi nunca ha rendido a un mínimo aceptable y en el Martínez Valero no fue la excepción. Pero, la verdad sea dicha, a excepción de Marcos Lavín, el resto del once inicial no estuvo a la altura de la importancia del encuentro (técnico incluido).

En esas, el Elche dio un repaso de los que hacen afición. Los de Pacheta, con un excepcional Javi Flores, se adelantaron con un buen gol del incombustible Nino y con un Yacine que apunta maneras. El primer acto fue un monólogo ilicitano en el que el 1-0 fue la mejor noticia para un Córdoba indolente, poco intenso y desarbolado por un rival que, sobre el papel, no es mejor.

En la segunda mitad las fuerzas se igualaron levemente, pero los de Rafa Navarro jamás dieron sensación de poder pescar algo positivo y, la ocasión más clara, la tuvo Javi Flores al comienzo del segundo acto con un balón que se estrelló en el palo.

Con 33 partidos disputados, el Córdoba es el último clasificado tras la victoria del Nàstic. La del Extremadura lo aleja de la permanencia y el empate del Lugo deja a ocho puntos la salvación. Ante los gallegos solo vale ganar, para seguir soñando con un objetivo que, conforme avanzan las jornadas, parece cada vez más lejano y, lo peor, no por puntos sino por sensaciones.

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