Los viejos fantasmas sobrevuelan el Arcángel


Córdoba-Rayo Majadahonda./Foto: Charo Tobajas-CCF

Del “¡González vete ya!” al “¡Directiva dimisión!” ha pasado un año. 12 meses intensos en los que el cordobesismo asistió perplejo a una salvación que se antojaba imposible; a la ilusión desbordada de un proyecto grande; a la preocupación por el límite salarial; al chorreo constante de salidas de consejeros, un director y la dimisión de un entrenador en plena pretemporada; a ver fichajes low cost a cuentas del tope económico ; y a una situación deportiva igual que la de la anterior campaña.
Un cúmulo de circunstancias que este domingo explotaron en el Arcángel con la virulencia propia de los hechos acumulados. El detonador fue el nombre de Aythami en el once inicial el que desató las hostilidades de una afición que aumentó el volumen de su protesta, tras el gol del Rayo Majadahonda. Y cuando Arcediano mandó a los dos equipos a la caseta, la música de viento fue una orquesta en la grada del Arcángel.
Y es que, tras una semana con una junta de accionistas tensa, las nóminas, el deseo de Aythami de marcharse, el caso Guardiola en un alambre casi perpetuo y las demás salidas que se prevén… en la grada estaba la bomba cuyo detonador fue el indolente juego del equipo. Ello unido a unas decisiones del entrenador poco entendibles, como la alineación de Erik Expósito quien, al ser sustituido fue abroncando de forma ostensible. Ni el empate, aguantado con diez jugadores sobre el verde, fue impedimento para los gritos de un final que deja al fantasma del descenso comenzando a materializarse en el Arcángel.

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