El Córdoba cierra el año con una goleada a Las Palmas


Los blanquiverdes vencen a los grancanarios por cuatro goles a uno, siendo más efectivos que nunca

Piovaccari y Andrés Martín celebran uno de los goles marcados a Las Palmas./Foto: LaLiga
Piovaccari y Andrés Martín celebran uno de los goles marcados a Las Palmas./Foto: LaLiga

Los partidos no son como empiezan, sino como acaban. Eso siempre lo han sabido bien en el país de Giovanni Trapattoni y el Córdoba lo aplicó hoy a la perfección. Y lo hizo para sumar tres puntos valiosísimos ante Las Palmas, poder mirar con esperanza a los puestos de permanencia, para cerrar el año con una sonrisa, tras los continuos malos tragos y para que Curro Torres consiga su primera victoria como técnico blanquiverde. En este último caso y pese a lo abultado del resultado, jugando en contra de lo que se supone que propone el entrenador. Mejor así, porque en Segunda los puntos valen igual y, normalmente, no gana el que más bonito juega y si no que le pregunten a Las Palmas.
Los canarios arrancaron mejor y el Córdoba como casi siempre. Del susto inicial vino un disparo al palo de Jaime Romero, quien iba a ser el mejor del primer acto. Vivir para ver. Los blanquiverdes comenzaron a carburar a partir del minuto 10 y Las Palmas bajó la presión. Un respiro que sirvió para que el citado Romero adelantara a los de Curro Torres. Y, pese a la insistencia de los de Paco Herrera en el tramo final de la primera parte, los cordobesistas aguantaron el tirón.
El arranque del segundo acto iba a mostrar las carencias del Córdoba, hasta que Rubén Castro -que había salido en el descanso- consiguió el empate, tras varias ocasiones de su equipo. Cuando se mascaba la tragedia, con Las Palmas en pleno asedio, salió al césped Piovaccari y en la primera ocasión -recién salido- adelantó a los blanquiverdes. Con el 2-1, los canarios siguieron a lo suyo y el chino Araujo falló a bocajarro una ocasión clarísima (o la salvó Carlos Abad, que fue casi más importante que los goleadores de la noche), la contra fue mortal de necesidad y Andrés Martín puso el tercero en el electrónico.
A partir de ahí, los de Paco Herrera no existieron y, a poco del pitido final, Piovaccari firmó un doblete que, al menos esta noche, maquillará su escaso rendimiento y la anarquía que lo invade. Las Palmas se había puesto el traje defensivo del Córdoba y el Córdoba disfrutó, como hace doce meses ante el Reus, de una despedida de año feliz. En la víspera de Reyes aguarda el Nàstic, un partido que hay que ganar sí o sí para empezar a ver la luz al final de un túnel, que esta noche es algo menos oscuro.

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