Cuando el Córdoba pudo quedarse sin centrales


Córdoba
Aythami y Oliver./Foto: BJ

“Son gente seria”, reconocía alguien del entorno del Córdoba CF, en fechas recientes, para referirse al intento de salida de la entidad blanquiverde de la pareja de centrales canarios, Aythami Artiles y Jesús Valentín. Un adiós que, tras la salida del club el que fuera su director general Luis Oliver, estuvo a un paso de materializarse.
De todos es sabido que en el caso de Aythami, el veterano central estaba convencido, cuando acabo la anterior campaña y se logró la salvación, de que se iba a confeccionar una plantilla que -con lo que ya había de base- estaba llamada a luchar por grandes cotas. En definitiva, el de Las Palmas estaba seguro de que Oliver iba a construir un equipo para luchar por el ascenso a Primera y esa fue una de las claves para la no renovación de Sandoval. A pesar de que, en la decisión, no solo tuvo que ver el anterior director general, como parte importante del área deportiva del club.
La búsqueda de un entrenador y los contactos para realizar fichajes de relumbrón iban por el buen camino en aquellos primeros días de junio, si bien el límite salarial y la destitución de Oliver precipitaron los acontecimientos, en una narración -ya conocida- que tuvo en el caso de Aythami bastante repercusión pública, debido a sus declaraciones, a las que se unieron publicaciones que incendiaron las redes sociales.
Pero en el trasfondo de todo estaba la marcha de Oliver. Con su salida una parte de la plantilla -en la que también se incluía Valentín, que fue el primer fichaje del ingeniero navarro en el mercado de invierno- comprendió que el objetivo había cambiado de forma radical y que todo lo que se hiciera en el mes y medio que quedaba por delante iba a estar destinado a incorporaciones de perfil bajo, que solo podían dejar como meta luchar por no descender a Segunda B. El Córdoba pasaba de poder codearse con Deportivo, Málaga y Las Palmas, a hacerlo con Extremadura, Elche y Rayo Majadahonda.
Los dos centrales no fueron los únicos que quisieron salir, si bien, en ambos casos se daba la circunstancia de que antes de llegar a Córdoba provenían de clubes con aspiraciones. De hecho, cuando se realizaron sus fichajes rechazaron otras interesantes ofertas, para embarcarse en el ilusionante proyecto del Córdoba. Aquella primera parte de los requisitos se cumplió con una salvación casi milagrosa. Mientras que la segunda, si no cambia mucho el panorama actual, dejará el sabor agridulce de conseguir un objetivo menor a lo que en un principio se pretendió.
El Córdoba pudo quedarse sin dos piezas fundamentales de su defensa y, de hecho, durante el primer cuarto de temporada el rendimiento de ambos -que ahora va en aumento- se resintió. Ello, probablemente, fruto de una situación que nunca habían vivido los dos jugadores.

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