En el Arcángel ya no quedan valientes


Arcángel
Momento del encuentro entre el Córdoba y el Getafe./Foto: Charo Tobajas-CCF

En el arcángel ya no quedan valientes. Esa es una de las conclusiones que dejó el partido de Copa del Rey que enfrentó a Córdoba y Getafe. Y es que los poco más de 4000 espectadores que poblaron las gradas del estadio municipal dieron cuenta de una de las peores entradas que se recuerdan en la última década.
De hecho, ni en el peor momento de fractura social entre la afición y la propiedad que ostentaba Carlos González, el graderío mostró un aspecto tan desangelado como este miércoles. Ello en una noche fría y con un partido que, pese a enfrentarlo ante un equipo de Primera y con el morbo y asistir al regreso al Arcángel de Sergi Guardiola, no consiguió atraer al público hasta el recinto deportivo de El Arenal.
El modelo de competición
No deja de ser cierto que el formato actual de la Copa del Rey es, por decirlo de una forma suave, poco atrayente jugar. Con las dos primeras rondas a partido único, si estás en la categoría de plata, y la siguiente una eliminatoria contra un primera que nunca puede ser un equipo Champions, no es un modelo de campeonato que apetezca a la afición. Y ello en una época la del aspecto de las gradas, e incluso el verde del césped, son fundamentales de cara a la televisión. Al menos, así ocurre con La Liga y sus dictados y, por lo que parece, estos son bien diferentes con la Copa y la Federación es la encargada de organizar un torneo que, en esta ronda, solo ha tenido cuatro partidos interesantes. Los mismos han sido para las aficiones de Ebro, Sant Andreu, Melilla y Cultural Leonesa. A nadie escapa que la vuelta de esas cuatro eliminatorias dejará las gradas más despobladas, aunque las del Arcángel este miércoles.
Adiós al efecto León
Pero hay un motivo más que debe invitar a la preocupación y llamar a la reflexión a la directiva del Córdoba. Y es que el distanciamiento entre el presidente de la entidad blanquiverde, Jesús León y la afición comienza a hacerse evidente. El traído ejemplo del cambio de precio de las entradas es el mejor exponente de un club que ha perdido buena parte del interés, que sí género es la segunda vuelta de la pasada campaña. Entonces parecía un más difícil llenar unas gradas que de media tenían 11.000 espectadores más que ayer.
Lo sucedido durante los últimos meses y lo que queda por venir apunta a que están influyendo en la parroquia blanquiverde. De hecho, los mejores registros de aforo se dieron, prácticamente, en los dos partidos de agosto. Desde entonces hasta hoy, la afluencia de público en el Arcángel ha ido decreciendo. Y es que, aunque el juego del equipo mejore, ni los fichajes llaman la atención y luchar por la permanencia parece haberse convertido en una obligación. Esto, casi una década después de que Lucas Alcaraz consiguiera que el Córdoba tuviera otros objetivos por los que luchar. El aviso de la temporada pasada invita a pensar que la excepcionalidad se ha vuelto norma.
 

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