El Córdoba se deja perder con el Granada


El 4-2 final escenifica el divorcio del vestuario con el entrenador, en uno de los peores partidos que se recuerdan de los blanquiverdes en décadas

Córdoba
Fede Vico es ovacionado por la afición nazarí./Foto: Granada CF

Ni en Segunda B ante el Moralo se recordaba un partido tan pésimo y surrealista (esto último, pero al revés, quizá en el ascenso en Las Palmas), como el que este sábado hizo el Córdoba Club de Fútbol en el estadio granadino de Los Cármenes. Se quedan cortos los calificativos para definir el lamentable espectáculo de una primera mitad, en la que el Granada parecía el Madrid de Zidane en la final de la Champions ante la Juve y el Córdoba su propio filial, que por cierto rinde más y mejor en peores circunstancias que el primer equipo.
En seis minutos, los de Sandoval iban perdiendo, en pleno recital nazarí, con el gol de Fede Vico (primer ex de la tarde). Decir “los de Sandoval” es mucho, porque si algo quedó claro sobre el césped es que los jugadores del primer equipo le están haciendo la cama a su técnico. Y, de no ser así, como dijo Toni Cruz “son malísimos”. Pero la primera opción es la que gana enteros.
Los primeros 45 minutos acabaron con un 2-0 que podía haber sido un 8-0 y sin exagerar. Solo las brillantes intervenciones de Carlos Abad y los palos evitaron un bochorno de proporciones bíblicas. Entre medias, Sandoval cambió a Piovaccari antes del minuto 20, que ya llevaba una amarilla que pudo ser roja (la actitud del italiano es caso aparte). La misma roja directa que perdonó el colegiado a Quezada en la segunda mitad. Ni con ayuda arbitral se antojaba posible la remontada, pese al penalti regalado con el que Aythami acortó distancias en el comienzo del segundo tiempo. Lo del canario también es digno de estudio o de medida disciplinaria.
Lo peor estaba por venir, puesto que tras marcar al Córdoba le duró la alegría (si es que la había) un suspiro. Con el 3-1 ene el marcador el partido moría de aburrimiento y frustración para la parroquia blanquiverde que fue a Los Cármenes (merecen que se les devuelva el dinero). Y, a poco del final, Bambock se sacó un gol que no tapa su pésimo partido. No era posible empatar, no querían. Y Rodri (segundo ex de la tarde) sentenció en el descuento.
Berges podría volver al banquillo en breve. Los mensajes apelando a “dejarse la vida” volverán con su discurso populista. Los llamamientos a la afición no faltarán. Pero lo que mal empieza mal acaba y, pese a que el fútbol no tenga memoria y dos victorias lo cambien todo, el vergonzoso espectáculo de este sábado será una herida que tardará en cicatrizar y, tal vez, el que menos culpa tiene es Sandoval.

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