La maldición de Jaime Romero


Al extremo blanquiverde le persigue la mala suerte en el Córdoba, hasta cuando cuaja buenos partidos

Romero
Jaime Romero./Foto: Charo Tobajas-CCF

Tu equipo se va perdiendo al descanso en el descuento, pero tú no has jugado mal. Todo lo contrario, lo has hecho razonablemente bien, cuando tras cinco encuentros en los que apenas has jugado, te han dado la oportunidad de ser titular. En la segunda mitad los tuyos se tiran al ataque y el míster no te cambia, porque lo estás haciendo bien. El rival se queda con uno menos y tú eres uno de los protagonistas del frenético intento de remontada, cuando a seis minutos del final pitan un penalti y coges el balón dispuesto a buscar ese gol que te sirva para reivindicarte.
Esa fue la secuencia de Jaime Romero el pasado sábado en el duelo que midió al Córdoba con el Tenerife. El final fue agridulce, puesto que, aunque el equipo terminó logrando el empate, el mismo lo hizo Aguado, mientras el extremo blanquiverde fallaba un penalti que, a toro pasado, pudo ser el inicio de una remontada.
Romero dejó el césped apesadumbrado. Y es que, ni cuando el atacante manchego está más centrado desde su llegada al Córdoba, no consigue que la suerte le sonría. De hecho, la temporada pasada fue cedido al Lugo a cuentas de su bajo rendimiento. Nada más debutar le hizo un gol al Sporting y, con Francisco Rodríguez en el banquillo gallego, se recuperó como futbolista.
En las oficinas del Arcángel quisieron venderlo, pero Romero quería demostrar su valía en el Córdoba. A ello se sumó el rigor de un límite salarial que desaconsejaba su venta. Antes bien, con Francisco en el banquillo blanquiverde, el extremo fue el autor del primer gol de la pretemporada. Si bien, tras la marcha del técnico almeriense y la llegada de Sandoval su maldición se ha ido acrecentando. No obstante, y pese a fallar la pena máxima, algo en Romero ha cambiado y puede que -si se confirma la mejoría- deje atrás su especie de mala suerte.