El Córdoba no gana ni con un jugador más


Los blanquiverdes empatan a uno con el Tenerife, que jugó con uno menos casi toda la segunda mitad

Córdoba
Un lance del encuentro entre el Córdoba y el Tenerife./Foto: LaLiga

La grada vibró en el tramo final del encuentro, pero el Córdoba tiene un gran problema. El empate de Aguado en el descuento mitiga lo que podría haber sido una tragedia -sobre todo, para Sandoval-, pero la conclusión es que el blanquiverde es un equipo débil, frágil y poco convincente.
La primera parte fue el monólogo de un Córdoba que tocó y tocó y, aunque tuvo algunas ocasiones como las de Romero y Fernández, a los de Sandoval les falta algo más de profundidad. Tal vez, los reiterados cambios de sistema y de jugadores, jornada tras jornada, propicia que haya jugadores que, prácticamente, no sepan ni donde están. Esos fueron los casos de De las Cuevas y Quezada. Mientras que un desconocido Romero parecía ser titular desde hace meses. Pero los blanquiverdes son frágiles y, en la única oportunidad que tuvieron los de Oltra, la pelota se fue al fondo de la portería de Alberto en el tiempo de descuento.
La segunda parte fue una carrera contra el tiempo y los malos resultados que atosigan al Córdoba. Y, con más corazón que cabeza, los blanquiverdes empujaron hasta que, cumplida la hora de partido, Luis Pérez recibió la segunda amarilla y la remontada comenzó a verse con otros ojos. Los de Oltra se echaron atrás sin reparos y los de Sandoval construyeron su monólogo.
No hubo forma. Ni la entrada de Jovanovic al volver de la caseta, la de Alfaro y la de Galán consiguieron cambiar el escenario. Los de Sandoval apretaban con más corazón que cabeza, dejando en evidencia a jugadores muy por debajo de su nivel, como el de La Palma del Condado, mientras otros como Quezada están bajo sospecha de convertirse en fiasco. Y en ese contexto y con un Tenerife muy cómodo sobre el césped, pese a la inferioridad llegó el penalti a Piovaccari en el 84.
Quedaba tiempo para soñar con la remontada, hasta que Romero marró la pena máxima. Cuando todo parecía perdido, cosas de la vida y del fútbol, Aguado hizo el gol del empate. Un premio justo o quizá menor, porque el Córdoba lo intentó más -mucho más- que su rival. Pero es un vestuario tocado mentalmente y con un entrenador que cada semana alinea a jugadores distintos. Y el problema es que, con todo a favor, en seis partidos de liga no se ha ganado ni uno solo.