El enrarecido ambiente del Córdoba


Las declaraciones del presidente, el límite salarial, los dos jugadores no inscritos y los discretos resultados de inicio fuerzan la situación

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Un lance del partido entre el Córdoba y el Numancia./Foto. Charo Tobajas-CCF

Hay una máxima, casi un aforismo, entre la parroquia blanquiverde, que dicta que -haya quien haya- el Córdoba CF siempre tiene problemas. Gómez, Oviedo, Palma Marín, Orizaola, Campanero y González bregaron con sus particulares viacrucis y, en el actual contexto, Jesús León no iba a ser menos. De hecho, el empresario de Montoro ha elevado el nivel y el CCF ha pasado uno de los peores veranos que se recuerdan.
Una pretemporada a medias, o inexistente; un cambio de entrenador, por la dimisión del primero, tras ver el panorama; los miembros del plantel, como Aythami o Aguado, que se quisieron marchar; la ausencia de fichajes hasta el tramo final y con jugadores que -por edad y trayectoria- no dan el perfil de un plantel de garantías (el tiempo dirá); dos futbolistas fundamentales -Edu Ramos y Pawel Kieszek- que, de no mediar un milagro, no podrán ser inscritos; malos resultados para iniciar el campeonato; la sombra de los errores a medio asumir, de la Operación Guardiola; el presunto contrato de Pedro Cordero; la llegada del controvertido Alfredo García Amado, semanas después de destituir a Luis Oliver; las declaraciones del presidente de la entidad, Jesús León, lamentándose de la trinchera; y, así, un largo etcétera de vicisitudes.
Con el balón rodando, los resultados tampoco han ayudado, de momento. Un punto de seis posibles en los dos primeros partidos, en casa, no dan para ser optimistas. A lo que hay que sumar siete goles encajados, que recuerdan tanto a los inicios de la anterior campaña. En la delantera estaba el problema, pero no, con cinco goles a favor el problema está, de nuevo, atrás. Al verano le queda poco menos de un mes y, en el Arcángel, parece que está durando siglos.