Todo lo sufrido por Kieszek en el Córdoba

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Con el adiós del guardameta polaco muy cerca, cobra más valor su compromiso, paciencia y las contrariedades que ha tenido que sortear

Kieszek
Pawel Kieszek./Foto: LaLiga

La historia del portero polaco Pawel Kieszek es un idilio, casi permanente, con el cordobesismo. A lo largo de sus dos temporadas en el Arcángel, sus paradas han sido una de las claves fundamentales para que el equipo se salvara por dos temporadas consecutivas y, cuando la cosa pintaba peor, en alguna de las goleadas encajadas evitó a los blanquiverdes el sonrojo de un resultado propio de juveniles.
No han sido dos temporadas fáciles y el epílogo (con su probable salida al no poder ser inscrito) así lo evidencia. Pero las dificultades empezaron pronto. Kieszek llegó al Córdoba en el segundo año de Oltra (20169 y, con Razak como titular indiscutible por aquel entonces, sus cualidades le llevaron a la titularidad. Aquella temporada fue un calvario para el portero polaco, no por su rendimiento bajo palos, que le permitía ser titular indiscutible tanto en las alineaciones del valenciano como en las de Carrión. El problema radicaba en los ocho meses durante los que el arquero ha arrastrado una lesión en el dedo anular de su mano derecha y que, como el propio Kieszek manifestaba, le llevaron al “límite de la resistencia”.
Ocho meses de “dolor y sufrimiento”, que llegaban a su conclusión en junio de 2017. Y es que Kieszek era intervenido con éxito de la rotura del tendón extensor, así como afectación de la cápsula del V dedo de la mano derecha, por los doctores Pineda y Bejarano en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba. A su regreso, con la siguiente temporada ya en curso, el arquero tuvo que lidiar con el peor Córdoba en una década. Hasta que León y Oliver desembarcaron y se renovó a medio equipo, Kieszek vivía casi a tortura semanal bajo los palos.
“Los indicios que está teniendo el equipo, a nivel defensivo, es importante reforzarlos y potenciarlos, porque se están haciendo bien. El equilibrio entre líneas nos permite no ser tan largos y no nos llegan en avalancha. Lo he estado hablando con Pawel y está mucho más tranquilo”. En esos términos, el propio entrenador blanquiverde, José Ramón Sandoval, reconocía el padecimiento deportivo del guardameta, allá por el mes de marzo.
Con la salvación y la renovación, las expectativas de estar en un equipo con opciones a algo grande ganaban enteros. Entonces apareció el límite salaria, su no inscripción en La Liga, las semanas, los días, el debut liguero truncado y, hoy, la llegada de un portero que presagia un adiós no deseado por ninguna de las partes.

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