Era joven, guapo y estaba preparado… pero se cansó de promesas incumplidas

11

La relación entre el entrenador del Córdoba, Francisco Rodríguez, y el presidente, Jesús León, se ha deteriorado a velocidad de vértigo en apenas unas semanas

francisco
Francisco Rodríguez./Foto: Jesús Caparrós

Francisco Rodríguez tenía todo lo que quería el presidente del Córdoba CF, Jesús León. Era joven, daba bien en los medios, su filosofía futbolística era atractiva, tenía ambición y, en definitiva, era el modelo de triunfador que gustaba al “Grupo León”, como dijo Luis Oliver en la presentación de Marrero, el técnico del filial.
Francisco daba el perfil y fue la apuesta de León. Su entonces director general no estaba del todo convencido, pero la apuesta estaba hecha. Y, a finales de junio, se anunció lo que llevaba esperándose casi un mes, el almeriense era el nuevo entrenador del Córdoba. Él mismo reconoció que la apuesta personal de León era muy fuerte, pero también la del míster, que se desvinculó del Lugo y esperó pacientemente la firma del contrato, con el riesgo que eso conllevaba.
Los primeros días fueron normales. Si bien, todo cambió el 12 de julio. Ese día, la plantilla blanquiverde partió hacia la concentración de Los Ángeles de San Rafael y la cara del entrenador no era ya la que refleja la ilusión del recién llegado. El límite salarial ya estaba ahí y Francisco se remitió a la comparecencia que su presidente iba a realizar al día siguiente. Y ahí estalló la bomba, el Córdoba iba a tener muy difícil fichar.
“No vine a esto”. Esa frase fue lapidaria ocho días después. El CCF acababa de terminar su primer partido de pretemporada, con buenas sensaciones, ante el Celta de Vigo. La comparecencia del míster fue como un puñal en la yugular de la directiva y, tras ella, el técnico decidió que ya no hablaba más. Otra muestra de un enfado que siguió creciendo hasta que este miércoles llevó la dimisión a las oficinas del Arcángel. En pleno mercado veraniego y con tantos frentes abiertos, allí no había nadie con mando en plaza suficiente para aceptar la renuncia.
El círculo se cierra y Francisco se quiere ir. Una situación muchas veces vista en el fútbol y que, casi nunca, augura nada bueno.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here