Y llegó el día de la gran final para el Córdoba


Córdoba sandoval Córdoba
Fernández celebra el primer gol al Almería./Foto: CCF

Comenzaba el verano, cuando un domingo se anunciaron fichajes en tropel. Era la penúltima campaña de marketing de los González y, parafraseando a García Márquez, la crónica de una muerte anunciada. No fue rápido, hubo que esperar al primer partido de liga y al gol de Barral en el primer minuto. El drama estaba servido y la montaña rusa de emociones no había hecho sino arrancar.
El carrusel sumió a equipo afición en una depresión e inestabilidad pocas veces vista. Hasta el punto de que el Córdoba llegó a ocupar la última plaza de la clasificación. El desequilibrio llegó hasta tal punto que, el día del último partido de 2017 se anunció la esperada venta. Aquella noche el cordobesismo era feliz, González parecía irse al fin y se ganaba al Reus marcándole cinco goles.
Nada más lejos de la realidad, el vodevil se prolongó un mes hasta que el anterior dueño accedió a la venta y la nueva propiedad perdió un tiempo precioso para revertir la situación. Se llegó a febrero con todo perdido y con el miedo a hacer un ridículo como el del año de Primera. Y, en ésas, se fichó a Sandoval. Se perdió el primero ante el Granada en casa y, de nuevo en el Arcángel, todo parecía perdido frente al Valladolid. Una dura entrada de Luismi lesionaba a Fuentes, el pucelano era expulsado y, con el estadio rugiendo por primera vez en mucho tiempo, todo cambió.
Aquellos dos goles iban a dar paso a una remontada imposible que, en su inicio, se completó con cuatro victorias consecutivas. Ante el Sevilla Atlético se llegó al empate a puntos con la línea roja de los puestos de salvación. Dos derrotas seguidas parecían dar al traste con todo lo remado, pero el equipo se rehízo ante Rayo, Almería y Reus. Y, durante esta última semana y siete meses después, el Córdoba Club de Fútbol ha estado fuera de los puestos de descenso.
Queda el último paso, el definitivo. La gran final se disputa esta noche ante un Sporting cuya preocupación es quedar tercero o cuarto. Pero, sea como fuere, al Córdoba le va la vida, la permanencia y culminar una gesta -que ya es tal- que pasará a la historia del cordobesismo. Si gana se salva, si empata o pierde podría hacerlo también. El desenlace pasadas las 10 de la noche. La gloria está a 90 minutos en el feudo blanquiverde.

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