Córdoba Milagros SAD


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Los jugadores del Córdoba celebran uno de los goles marcados ante el Rayo Vallecano./Foto: CCF

Hubo tres partidos que parecían haber condenado al Córdoba. Fue entre finales de enero y principios de febrero, cuando el Barcelona B, el Tenerife y el Granada ahondaron en la herida blanquiverde y el equipo se quedó a 13 puntos de distancia de la permanencia. Por más que es larga la temporada, todo el mundo convino en que la crónica -la análoga en lo deportivo a la de García Márquez- estaba escita.
Nada más lejos de la realidad. Comenzó entonces una remontada en la que, una jugada puntual ante el Valladolid tuvo mucho que ver. Las victorias se sucedieron y, ante el Sevilla Atlético, se produjo el milagro: el Córdoba empataba con los puestos que otorgaban la salvación. Sin embargo, un mal partido en el Reino de León y un cúmulo de desgracias ante el Huesca parecían dar al traste con las esperanzas blanquiverdes. Nadar mucho, para ahogarse en la orilla.
El Milagros CF iba aparecer. Pero para dar honor a su nombre, lo iba a hacer con todo el dramatismo que la ocasión merece. Así, comenzó perdiendo en campo del líder y perdonando ocasiones claras. Se mascaba la tragedia. Pero no. El Córdoba jugó una segunda parte como un equipo de los que se juegan grandes cosas (si es que no lo es la permanencia), arrinconó al Rayo (al equipo que, salvo debacle va a ascender) y le remontó el partido en su cara y en su casa.
El Córdoba CF Milagros SAD se pone ahora a un punto de la salvación y, en el horizonte, un partido -que se disputará en plena feria- capital. Si el final es feliz (el drama de la trama está asegurado), serán varios los milagros en apenas cinco meses.

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