Golpe de gracia y el Córdoba se queda con pie y medio en Segunda B


Sergio Aguza./Foto: CCF

Córdoba
Sergio Aguza, durate el choque ante el Huesca./Foto: CCF

Un minuto lo cambió todo y diez malos pueden haber condenado al Córdoba. Y ello sin que el primero de esos diez fuera cuando encajó un gol (el 1-0) que, por bonito, es incomprensible como no lo pudo detener Pawel Kieszek. A partir de ahí ya todo vino en contra. El 0-2 antes del descanso y, a partir de ahí, toda una lección de pundonor de los jugadores de campo blanquiverdes que, pese a tener la espada de Damocles del descenso sobre sus cabezas, lucharon hasta el final.
Lo visto durante la primera parte demuestra que el fútbol es extremadamente caprichoso. Si ante el Sevilla Atlético todo vino de cara cuando peor se jugaba, frente al Huesca el Córdoba fue muy superior hasta que, pasado el minuto 20, los aragoneses se adelantaron en el marcador. El segundo llegaba como un jarro de agua fría pasada la media hora. Ferreiro volvía loco a Loureiro en la banda y Kieszek no las vio venir. El partido crucial, con el público entregado, se perdía y con él buena parte de las opciones de permanencia.
La segunda parte fue un carrusel de emociones, que comenzó con el gol de Guardiola. Sin embargo, la suerte no miraba al Córdoba y, a la siguiente jugada, de nuevo gol del Huesca, ante la pasividad de un Kieszek que pudo hacer mucho más. Y, cuando todo parecía perdido, un nuevo rayo de esperanza en forma de penalti. Reyes casi ni se inmutó para recortar distancias. Si bien poco después, otra pena máxima cometida por Javi Galán dictaba a sentencia para el Córdoba.
A los blanquiverdes les restan cuatro encuentros (Rayo, Almería, Reus y Sporting). Los blanquiverdes necesitan 10 de los 12 puntos en juego, si no el pleno de victorias. Casi un milagro, casi tienen la sentencia.

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