El Córdoba se repone a la adversidad y se acerca a la salvación


Los de Sandoval vencen 1-0 en el tramo final de un partido marcado por la agresividad del Lorca y un arbitraje calamitoso

Córdoba
Los jugadores del Córdoba celebran el gol de Narváez al Lorca./Foto: CCF

Se pudieron pitar hasta tres penaltis. El Lorca pudo acabar con ocho jugadores. Lesionaron a Reyes antes de la media hora de partido. El Córdoba se perdió en las emboscadas del entrenador rival y, pese a jugar casi 40 minutos con uno más, los pupilos de Sandoval sufrieron de lo lindo. Aguado sangró y casi se deja la nariz y la frente. La grada chillaba clamando justicia. Los murcianos tuvieron las mejores ocasiones con uno menos. Kieszek fue el salvador. Todo parecía escrito. Y, sin embargo (de nuevo, como una canción de Sabina), el Córdoba marcó en el minuto 76, volvió a sufrir y sumó tres puntos para agrandar la leyenda y acercarse al milagro de la salvación.
Si es que alguien iba hoy por primera vez en su vida al Arcángel, esto es el Córdoba. Un equipo taquicárdido que, en las situaciones extremas, saca a relucir -para lo bueno y lo malo- su antítesis existencial. Y es que el de hoy era un artido para ganar “fácil” y ponerse a dos puntos de los puestos de permanencia. Pero un Lorca descendido, casi da al traste con las esperanzas de los blanquiverdes. Tras un prometedor inicio de partido, pronto se vio que no iba a ser fácil. La agresividad, por momentos extrema, del cuadro de Fabri nubló a los de Sandoval y dio con los huesos de Reyes en el vestuario. Lesionado, Narváez lo sustituyó y, a la postre, sería providencial.
Con ésas, la lesión de Reyes solo se tradujo en una amarilla a Noguera. Increíble. Y otra para un Fran Cruz, que no tuvo amigos sobre el césped. El ex blanquiverde, cordobesista de pro, hizo méritos para ser expulsado, al igual que su compañero. Pero nada. Antes Areces Franco, se había tragado un penalti por unas manos en el área. Después dos más. Lo del asturiano merece una nevera de manual.
La segunda parte, con la entrada de Aguado por Quiles (inexistente en el primer acto) mejoró y dio poso a los de Sandoval. Nueve minutos después, al fin, un pisotón brutal, que además interrumpía una jugada manifiesta de gol, consiguió- que el colegiado impartiera justicia por vez primera en el partido. Roja directa para Gomelt. Lo que debía espolear al Córdoba se tradujo en el efecto contrario. El Lorca tuvo, con diferencia, las mejores ocasiones del encuentro. Lo que es jugar sin presión y con la intensidad que, en septiembre, octubre, noviembre y diciembre les hubiera dado opciones de mantenerse. Curioso.
El Córdoba siempre perdía estos partidos antes de Sandoval, Oliver y cía. Pero, ahora, todo es distinto. Narváez mostró su nivel con un gran gol y a sufrir. Casi 20 minutos (con los cinco de añadido) le costaron a los blanquiverdes sangre -la de Aguado-; sudor, el de Aythami multiplicándose; y lágrimas de alegría, en la grada. Queda mucho por sufrir, pero el sueño está más cerca y, como repite tanto el club, esto es solo para valientes. En su defecto, para cordobesistas de verdad.