El pinchazo de la burbuja china del Lorca


El próximo rival del Córdoba CF llega al Arcángel con el descenso, prácticamente, certificado y con menor presión que los blanquiverdes

Lorca
Entrenamiento del Lorca./Foto: LFC

El actual Lorca Fútbol Club es uno de los mejores exponentes de la categoría de plata de la new age, que vive el fútbol mundial. Con capital de un inversor chino, no se halla -salvando las distantes- muy distante de clubes como el Espanyol de Barcelona. El nombre propio del equipo murciano no es otro que el del empresario chino, Xu Genbao. Un apasionado del balompié que llegó a esa zona del levante español para revolucionar al equipo de la ciudad.
Con su llegada, Genbao cambió el nombre del club y se propuso grandes metas. Y no tardó en conseguirlo. Tras aterrizar en Lorca vino el ascenso de Segunda B a LaLiga 1/2/3, en la anterior campaña. El transcurso de la misma dejó buena muestra del talante del dueño del club. De tal modo que, pese a que el entrenador con el que el Lorca subió fue con el mítico entrenador gallego David Vidal, el técnico que más partidos dirigió al equipo tenía pasado blanquiverde. Se trataba de Julio Algar, quien militara en el Córdoba CF entre los años 1993 y 1997. Algar se hizo cargo del equipo de Xu Genbao desde la jornada 4 hasta la 33.
Con el salto de categoría se especuló sobre la venta de la plaza al Hércules. Un hecho que, aunque no se materializó, estuvo cerca de ser realidad. Y, en ésas, el Lorca comenzó la temporada con numerosos fichajes y un entrenador con pasado importante cuando era jugador, Curro Torres. Pese a un inicio esperanzador, pronto se vio que la realidad del Lorca era la de estar abajo. El equipo no jugó mal con el que fuera futbolista del Valencia, pero los resultados mandaron y fue sustituido por Fabri. Tras meses sin conseguir una victoria (hecho que ha condenado a los lorquíes), el primer triunfo de Fabri llegó, paradojas del destino, la semana pasada ante el Granada, conjunto al que el actual entrenador del Lorca ascendió a Primera División.
Espejismo o realidad, la victoria no servirá para salvar a un equipo cuya burbuja se ha desinflado en la categoría de plata. Sin presión, el rival del Córdoba se hace peligroso, por lo que los blanquiverdes habrán de estar alerta para conseguir una victoria crucial por la permanencia. Y no acompañar a su contrincante al pozo de la Segunda B.