El Numancia congela la racha del Córdoba


Córdoba
Un lnce del encuentro entre el Numancia y el Córdoba./Foto: CCF

Hay que seguir sufriendo. Al Córdoba le restan nueve encuentros de los que debe ganar seis. Un reto difícil que, de haber ganado en Soria, parecería menos complejo. Si bien, Los Pajaritos es uno de los campos más complicados de la categoría de plata y el Numancia un equipo rocoso, que lucha por ascender. La derrota era previsible, pues. Lo negativo es que los blanquiverdes solo comparecieron, con posibilidades, en el primer acto.
El encuentro comenzó con frío en el ambiente y con los de Sandoval poniendo calor en el campo. Las sensaciones eran buenas, tras dos victorias seguidas lejos del Arcángel. El primer cuarto de hora fue de toque y con Álvaro Aguado gobernando la medular en la parcela creativa. Para el equilibrio siempre está el emperador, Edu Ramos. Pero el partido se tornó en un intercambio de golpes, de área a área. Y, en ese apartado y pese a estar por debajo del Córdoba en el juego, el Numancia es superior. Baste mirar los lugares de nacimiento de buena parte de su plantilla (del Norte de España). Un hecho que invitaba a pensar que en el juego directo eran superiores. Y lo fueron. El gol de Pere Milla dejó la prueba, cuando se cumplía la media hora de juego.
El choque se dirimió en ese momento, en nueve minutos. En el 32 empataba Jovanovic y en el 39 resolvió Guillermo. La suerte estaba echada. Los blanquiverdes, que superaron la primera adversidad, se desinflaron. Para ese momento, Aguado ya había desaparecido, y Edu Ramos sostenía, en solitario, un centro del campo que, por lo demás, hacía aguas en el plano defensivo. Esta vez Sandoval tardó en los cambios y, para cuando entraron Alfaro y Aguza, apenas hubo margen de maniobra. En una segunda parte gris, el anhelo de Arrasate, los sorianos estuvieron extremadamente cómodos. Y, aun con todo, Guardiola la mandó al palo a 15 del final. No pasó más. Quizá sí, la anécdota la dejó la subida al remate de Kieszek en el descuento.
Ahora toca recibir al Lorca y ganar por lo civil o lo criminal, que diría Aragonés. Las rachas siempre tienen un final. Si se entiende esto, la mitad del trabajo está hecho para el próximo partido.

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