Al Córdoba le toca sufrir hasta el final


El Córdoba empata a uno con el Oviedo en el tramo final de un partido trabado y duro por el entramado táctico de Anquela

Córdoba
Lance del encuentro entre el Córdoba y el Oviedo./Foto: La Liga

La vida es una lucha constante por cumplir sueños, llegar a una meta, alcanzar un objetivo y, cuando se consigue, ir en busca del siguiente. En cierto sentido, la cotidianidad de cualquier mortal se parece mucho a un partido de fútbol o a una temporada completa. De ahí, que el deporte del balompié desate pasiones. Y es que, en 90 minutos, puede suceder de todo, como a cualquier hijo de vecino desde que se levanta hasta que se acuesta. Y algo de eso -o mucho- ha tenido el partido de hoy del Córdoba.
La euforia de la afición, que es más esperanza de supervivencia en la categoría de plata, se ha palpado en la previa del partido y se ha corroborado cuando los blanquiverdes han saltado al terreno de juego. Con 18.000 almas cantando el himno a viva voz da igual que no se gane, porque la victoria es tener a gente tan entregada en la grada. Y, pese a la racha de cuatro victorias consecutivas, al Córdoba le tocó sufrir de lo lindo ante un Oviedo, que ofreció los argumentos que le han llevado a estar en la zona noble de la tabla clasificatoria.
Se le atragantó a los de Sandoval el partido. Ni con Reyes de nuevo como titular, los blanquiverdes encontraban la fórmula para hincarle el diente al entramado táctico propuesto por Anquela. Por cierto, un gran entrenador aunque sea sabido. Aun así, el Córdoba dominaba y las jugadas de los asturianos morían en la frontal del área. Sin embargo, un fallo permitió que los ovetenses marcaran en el 26. Iba a tocar remar en galeras.
Sin embargo, el fallo atrás fue la excepción (todos los equipos tienen alguno durante los partidos). Pero arriba el Córdoba no carburaba como otros días y murió la primera mitad. La segunda fue más corazón que cabeza. Faltaban los argumentos de los otros partidos, aunque la salida al césped de Jovanovic, Eneko y, sobre todo, Aguado cambiaron la cara a los blanquiverdes. Con Reyes aguantando todo el encuentro, cuando iba a llegar la segunda derrota de Sandoval como técnico cordobesista apareció Aythami para empatar a tres del tiempo reglamentario. La locura invadió la grada y el césped y, con cinco de añadido, el Oviedo pudo ganar y el Córdoba remontar.
“¡Sí se puede!” Gritó la grada hasta pasado el pitido final. Este Córdoba tiene un alma que no tenía (volvemos a Sabina) y el punto puede ser vital, aunque le toque sufrir hasta el último segundo. Como casi todo en la vida ¿No creen?