Nunca caminarás solo: El Córdoba se acerca a la salvación


Los blanquiverdes siguen obrando el milagro, tras vencer al Nàstic por 0-2 y sumar su cuarta victoria consecutiva

Córdoba
Aythami, autor del primer gol ante el Nàstic./Foto: CCF

Ahora Que… escribió Sabina, para decir aquello de “ahora que tengo un alma que no tenía/ahora que suenan palmas por alegrías”. Y algo de eso le pasa al Córdoba Club de Fútbol, que se sigue aferrando a su historia de sufrimiento que, ahora, parece ver la luz al final del oscuro túnel del descenso. Ahora, los blanquiverdes tienen a un tal Reyes que pone goles con una exquisitez técnica abrumadora. Ahora, el equipo defiende bien. Ahora se aguanta más de una hora con una ventaja mínima. Ahora, los goles de Guardiola sirven para seguir soñando. Ahora, se puede bajar, pero con la dignidad de quien lo ha dado todo y no baja los brazos hasta el final.
El partido en Tarragona empezó fuera del estadio, con los aficionados recibiendo entre cánticos al equipo. Recuerda la hinchada blanquiverde a aquélla de Cartagena, o años antes a la que viajó a Elche. Ahora, no hay ascenso a Segunda, pero da igual que el objetivo consista en evitar el descenso. La sangre blanquiverde de quienes residen en tierras catalanas también corrió por el Nou Estadi. Y los de Sandoval saltaron al césped dispuestos a asaltar al Nàstic y convertirlo en un rival directo. Y así fue.
Los primeros compases fueron de intento de dominio cordobesista, con el que evitar la salida en tromba característica de los catalanes. Y se consiguió. Por primera vez en mucho tiempo. Al cuarto de hora había tablas en el marcador, jugando fuera de casa. Los minutos pasaban y todo marchaba según el plan de Sandoval. Reyes gozaba de la titularidad por primera vez y repitió la historia de los últimos encuentros. Balón medido que Aythami, en posible fuera de juego, transformó en el 0-1. La “ayuda” arbitral fue un espejismo. Y es que minutos antes tuvo que ser expulsado Márquez. Ello sin contar que parecía existir un régimen disciplinario para los blanquiverdes y otro para los tarraconenses.
Reyes hubo de ser sustituido antes del final del primer acto. Salió Alfaro y los de Sandoval mantuvieron su ventaja hasta el descanso. La reanudación dejó un partido trabado y el campo inclinado hacia la meta que defendía Kieszek. El Córdoba aguantó y su portero intervino cuando tuvo que hacerlo. Nadie dijo que se iba a ganar sin sufrir. La diferencia es que este equipo sabe, ahora, hacerlo. Así hasta el tramo final donde Guardiola certificó una victoria que deja a los blanquiverdes a cuatro puntos de la salvación, a seis victorias del imposible y con la certeza de que el Sábado de Pasión el Arcángel será un hervidero para recibir al Oviedo: porque el Córdoba, sin ser el Liverpool por lo que tiene más mérito, nunca caminará solo.

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