Una derrota difícil de digerir


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Un momento del choque entre el Zaragoza y el Córdoba./Foto: La Liga

El Córdoba CF sigue prolongando su particular calvario, lejos del Arcángel. De hecho, fue en el mes de agosto cuando los blanquiverdes puntuaron fuera de casa. La única en toda la temporada. Y es que desde aquel partido en Albacete, las derrotas se han sucedido en cada salida, en una cadencia que ha condenado al equipo a la zona baja de la tabla. Si bien, en La Romareda no se ha visto, ni mucho menos, la peor versión de un equipo al que le queda mucho que remar si quiere salvarse.
El partido comenzó igualado, con opciones para ambos equipos. Pero al Córdoba siempre le viene una desgracia y, en un saque de falta rápido, el Zaragoza cogió despistado al rival (algo habitual) y Pombo remachó un magnífico pase de Zapater para adelantar a los maños. Se preveía lo peor, porque los de Natxo González apretaron y el premio fue un penalti. Pero cuando todo parecía visto para sentencia una vez más, Kieszek creció en la portería y Borja Iglesias marró la pena máxima. En la siguiente jugada pudo empatar Jovanovic.
El Córdoba comenzó a crecer en el campo, pero no valió para empatar. Ni siquiera en una segunda parte en la que el partido se convirtió en un correcalles que, en su intercambio de golpes, parecía favorecer a los blanquiverdes. Galán no desbordó tanto en el segundo acto como en e primero, si bien junto con Jovanovic fueron los mejores del equipo. De hecho, en el tramo final el serbió provocó un valioso penalti, que Alfaro no supo transformar. El mazazo definitivo. O no. Los de Romero se volcaron en los últimos minutos y merecieron el empate que nunca llegó.
La suerte es esquiva a un Córdoba que deberá ganar todo lo que le queda en casa. El reto es titánico, pero mientras las matemáticas digan que se puede, los blanquiverdes están obligados a luchar por una afición, que también se dejó ver en La Romareda.

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