Mucho peor que hace siete meses


El partido que mide esta noche al Córdoba CF frente al Reus Deportiu cobra tintes dramáticos, por la mala clasificación del equipo blanquiverde

Córdoba meses
Rodri celebra su gol ante el Reus./Foto: LaLiga

Fue Rodri, que ahora milita en las filas de la Cultural Leonesa, quien marcaba un gol en el tramo final del partido que, a la postre, sería decisivo para la salvación. Y es que hace tan solo seis meses el Córdoba tampoco pasaba por un momento especialmente boyante. El conjunto que entrenaba Carrión llegaba al mes de mayo, tras una segunda vuelta bastante discreta en la que, lejos del Arcángel (prácticamente igual que esta temporada), prácticamente no sumaba. Un empate en Mallorca, ante una escuadra que acabó descendiendo, era toda la producción de puntos.
En ésas se llegó al 13 de mayo. Con el agua al cuello, los de Carrión hicieron un partido medianamente serio en defensa y Rodri puso la guinda a poco del final. Los Kieszek, Caro, Bíttolo, Piovaccari, Deivid, Edu Ramos, Pedro Ríos, Antoñito, Aguza, Javi Lara y Javi Galán firmaron un partido que valía, casi, una salvación. Siete meses después, de aquel equipo titular quedan menos de la mitad y, de los que permanecieron, algunos están muy por debajo de la forma en que llegaron al tramo final de liga.
El último partido del año puede ser determinante, si es que el certificado no está firmado. El Córdoba llega último, con 13 de 57 puntos posibles. A ello hay que sumar que Jorge Romero es ya, oficialmente (se le quitó el cartel de interino) el tercer entrenador en lo que va de campaña y sin la primera vuelta concluida.
Con los dos laterales presuntamente titulares (Fernández y Pinillos) tocados, los blanquiverdes se miden a un equipo compacto, que transita por la zona tranquila de la tabla. Y, como es costumbre, con un ex en su organigrama. Y es que Aritz López Garai se sentará en el banquillo visitante con la intención de seguir sumando para llegar desahogado al tramo final de liga. Al igual que hace siete meses llegaron al feudo cordobesista. Entre tanto, la victoria debe quedarse -sí o sí- en casa. De lo contrario, el problema será aun mayor.