El Córdoba resucita de sus cenizas con el efecto León


Córdoba
Guardiola celebra con Jovanovic uno de los goles al Reus./Foto: LaLiga

Se anunció, se asumió y el Córdoba lo celebró. Y es que el anuncio de la venta del club parece haber sido un revulsivo para los blanquiverdes, que han conseguido una victoria que, a final de temporada, puede ser imprescindible para seguir en la categoría. Ello tras una jornada vertiginosa, que puede ser la antesala de un cambio institucional completamente distinto.
Entre tanto y antes de que León y Oliver se hagan con las riendas del club, el Córdoba consiguió romper la terrible racha de nueve partidos sin conseguir la victoria. Todo se fraguó en una impecable primera mitad, en la que consiguió una ventaja de 2-0 que, esta vez sí, los de Romero supieron hacer valer. Y, eso sí, como siempre fue Guardiola el encargado de transformar los dos primeros goles, para demostrar que es el mejor activo de la plantilla. De hecho, en el tramo final del partido iba a firmar su hat-trick y colocarse con 11 dianas en lo que va de campaña.
Otra de las menciones especiales la merece el extremo serbio, Sasa Jovanovic. Y es que sus prestaciones, cada vez que las lesiones lo respetan, son dignas de tener en cuenta. Desequilibra con facilidad, deja gestos técnicos de una calidad que va a ser muy necesaria en la dura segunda vuelta que, pese a la goleada de este miércoles, aguarda.
La segunda mitad, unida al final de la primera, fue un ejercicio de inteligencia. Los de Romero contemporizaron, minimizaron (en la medida de lo que defensivamente permite el equipo) los ataques de un Reus romo y esperaron su momento. Y éste vino con el gol de Sergio Aguza. Tras el mismo, vuelta a enfriar el partido y esperar la contra. Llegó y Guardiola desataba el delirio entre los 5.000 espectadores que, aproximadamente, había en el Arcángel. Con gritos de ánimo a ritmo de villancico llegó el quinto, de un soberbio disparo de Edu Ramos.
En las caras de los aficionados había liberación, ante el júbilo -para buena parte de ellos- de saber que González se marcha. El cordobesista se conforma con poco. Y aunque pocos fueron al campo, los de siempre nunca fallan, haya quien haya en el palco.
¿Dónde estaba este Córdoba? ¿Dónde se guardó la fe y las ganas? Habrá tiempo de responder a ésas y otras preguntas, pero lo que está claro es que la goleada debe servir para que el equipo remonte. Máxime cuando esperan semanas de cambio y la confianza va a ser un factor fundamental. Pero sea como fuere, hay que reconocer que Romero ha conseguido cambiar, al menos por una noche, la famosa dinámca, la espiral, la caída al vacío. Queda mucho, pero con actitud y fichajes todo es posible. Esto es fútbol y en esta orilla del Guadalquivir se es capaz de lo peor y, en ocasiones, de obrar milagros futbolísticos. Por algo, el estadio lleva el nombre del custodio.

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