Las cinco claves del hundimiento del Córdoba


El club blanquiverde lleva tres entrenadores en apenas tres meses y medio de competición

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Los jugadores de Osasuna celebran el gol de Xisco./Foto: LaLiga

Nadie imaginaba el 19 de agosto que la situación del Córdoba CF iba a pasar su peor temporada en Segunda División, desde la campaña 2004-2005. De hecho, un simpático tuit, emitido desde la cuenta oficial del club blanquiverde, advertía a los amigos del Cádiz -primer rival en liga- del peligro de los cordobesistas. Y es que estos venían de realizar una pretemporada con pleno de victorias. Y ahí se halla la primera de las claves del hundimiento.
Pleno
Kenya All Stars, Écija o Linares  fueron algunos de los rivales a los que se midió el Córdoba. Y es que, a excepción de Betis (que llegó al Arcángel, prácticamente, con el equipo suplente) y Almería, los blanquiverdes no tuvieron contrincantes de entidad, que mostraran el verdadero nivel de la plantilla. De hecho, en torno al equipo se creó una aureola de euforia que, en el primer minuto de competición oficial, se deshizo como un azucarillo, tras el gol de David Barral.
Fichajes
Pese a rozar el tope salarial, las incorporaciones realizadas por el club no han sido lo que se esperaba de ellas. La segunda de las claves de la actual situación es de las más preocupantes, puesto que se incorporó a más de una decena de jugadores que, salvo Guardiola, no han rendido al nivel que se intuía. Es más, hay casos como el de Pinillos cuyo rendimiento es propio de jugadores de categorías inferiores.
Organigrama
En diciembre de 2016 se comenzó a cambiar el rumbo en la dirección deportiva y los efectos, lejos de la mejora, han empeorado notablemente. Con Emilio Vega y José Luis Otra tiunfando en Huesca y Granada, la gestión de Álex Gómez, Luis Carrión (ya fuera del club) y Alejandro González ha conducido al Córdoba a una senda de la que será muy difícil escapar. Mientras el propietario del club permanece en la sombra.
Fractura social
Si cuando los resultados acompañaban gran parte de la afición gritaba el famoso “¡González vete ya!” Los últimos meses el divorcio entre la grada y el palco va a más. Y es que mientras el ostracismo invade los estamentos del Arcángel, a modo simbólico el estadio será rodeado este domingo con una protesta que deja en evidencia el descontento, desarraigo, reprobación y desapego de los seguidores hacia quienes gobiernan la institución.
¿Entrenadores o jugadores?
Probablemente, de las cinco claves la más difícil de discernir sea ésta. Si bien es cierto que Carrión no supo ver la deriva que tomaba el equipo y quizá le faltaba experiencia; el caso de Merino ha sido más preocupante, a tenor de los continuos de timón que ha dado en solo siete partidos. Romero, sin conocerse por cuánto, tampoco anda sobrado de veteranía. Si bien puede ser más del gusto de los “pesos pesados”, los mismos que no “congeniaron” con el anterior inquilino del banquillo.